Según la reconstrucción presentada por los investigadores, el episodio decisivo se extendió apenas durante cuatro segundos. En ese lapso se produjeron los disparos que terminaron con la vida de Aramburú, quien se encontraba desarmado. La defensa de Loïk Le Priol intenta sostener que su accionar estuvo vinculado con una situación de enfrentamiento y cuestiona que haya existido una decisión previa de matar.
El episodio comenzó cuando Romain Bouvier abrió fuego contra Aramburú sin provocarle heridas mortales. Poco después, Le Priol llegó al lugar y se produjo un forcejeo entre ambos. De acuerdo con el testimonio del investigador, no hay certeza de que el acusado tuviera el arma en la mano durante ese primer enfrentamiento.
La acusación, en cambio, pone el foco en la cantidad de disparos y en el brevísimo intervalo en el que fueron efectuados. Le Priol disparó posteriormente contra Aramburú y varios proyectiles impactaron en su cuerpo. Las heridas provocadas por esos disparos fueron determinantes para su muerte.
Uno de los aspectos centrales del debate judicial es establecer si Le Priol actuó con intención de matar o si, como sostiene su defensa, reaccionó ante una situación que interpretó como una amenaza. El investigador reconoció que no puede determinar qué pasó por la mente del acusado, aunque la secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y fue analizada por los peritos.
El juicio continuará con nuevos testimonios y pericias balísticas. También está previsto que declaren personas cercanas a Aramburú y representantes de su familia. El veredicto está previsto para el 25 de septiembre. Tanto Le Priol como Bouvier enfrentan penas que podrían llegar a la prisión perpetua.