Un relevamiento aéreo y mediciones realizadas en distintos puntos de la provincia determinaron que los principales cursos de agua del norte santafesino y de la cuenca baja del río Salado mantienen condiciones normales de funcionamiento, sin desbordes generalizados ni situaciones de emergencia.
El informe se elaboró luego de las importantes lluvias registradas durante los últimos meses y abarcó sectores de los departamentos La Capital, San Justo, Vera, Garay, General Obligado y San Cristóbal.
Las tareas incluyeron el monitoreo de los arroyos Saladillo, Golondrinas, El Rey y El Toba, además del río Salado, lagunas, cañadas, canales, rutas y distintas obras hidráulicas.
El vuelo técnico se realizó el pasado 26 de agosto y partió desde Sauce Viejo. La recorrida siguió el curso de los arroyos Saladillo Dulce y Amargo hacia el norte, llegó hasta Reconquista y Cañada Ombú, y regresó a través del sistema del arroyo Golondrinas y el río Salado.
Los números del relevamiento
Las mediciones realizadas durante los días 26 y 27 de agosto indicaron que los seis puntos de control de la cuenca baja del río Salado se encontraban por debajo de los niveles de alerta.
En La Higuera, el río Calchaquí registró una altura de 4,36 metros, frente a un nivel de alerta de 5 metros.
En Paso de las Piedras, el río Salado alcanzó los 5,91 metros, por debajo de los 7,50 metros establecidos como nivel de alerta.
En San Justo, el registro fue de 6,16 metros frente a los 6,50 metros de alerta. En Emilia, el nivel alcanzó los 4,55 metros, por debajo de los 5,50 metros de referencia.
En tanto, en Recreo se registraron 3,53 metros frente a un nivel de alerta de 5,70 metros, mientras que en Santo Tomé el río marcó 3,23 metros, también por debajo de los 5,70 metros establecidos.
Además, los caudales medidos se ubicaron por debajo de los máximos de referencia.
El relevamiento se realizó en un contexto de lluvias superiores a los promedios históricos en distintos sectores del norte provincial. Durante 2026, los departamentos Vera, San Justo y 9 de Julio superaron sus valores anuales habituales de precipitaciones, que oscilan entre los 900 y 1.050 milímetros.
En algunos sectores se acumularon entre 1.200 y 1.500 milímetros de lluvia en apenas seis meses.
Según el informe, la presencia de agua en lagunas, bajos, cañadas y antiguos cauces forma parte del funcionamiento natural de esos ambientes, que actúan como zonas de retención y permiten ralentizar el desplazamiento de los excedentes hacia los cursos principales.

Sin inconvenientes en rutas y cursos de agua
Durante la recorrida aérea se observó que el arroyo Saladillo presentaba niveles de agua considerados medios y sectores de almacenamiento natural.
Los cruces viales no mostraban diferencias significativas en los niveles de agua a ambos lados de las rutas, lo que permitió verificar el funcionamiento de alcantarillas, puentes y otras obras destinadas al escurrimiento.
Las rutas provinciales 62, 61, 281, 39, 56 y 38 se encontraban operativas y sin inconvenientes. Además, los aliviadores ubicados sobre las rutas 38 y 281 no estaban activos.
En el Saladillo Dulce, a la altura de La Brava, el agua circulaba sin dificultades y el sistema mantenía capacidad para recibir nuevos aportes.
Los arroyos El Toba y Malabrigo presentaban el agua dentro de sus cauces, mientras que en el arroyo El Rey fueron detectados algunos bancos de sedimentos cerca de la ruta nacional 11.
Esos sectores serán analizados para determinar si es necesario realizar tareas de limpieza, aunque, según el relevamiento, los sedimentos no impedían el paso del agua.
En la Cañada de la Muñeca se registró una escasa acumulación de agua combinada con vegetación, una condición propia de un ambiente de bañado.
Por su parte, el Canal El Inglés se encontraba dentro de su cauce y permitía el ingreso de maquinaria para continuar con las excavaciones previstas hasta la ruta provincial 3. El Canal La Loca no presentaba circulación de agua y se encontraba en condiciones para avanzar con las intervenciones previstas.
El río Salado se mantiene dentro de su cauce
El relevamiento también detectó acumulación de agua en las zonas más bajas del sistema del arroyo Golondrinas, en las lagunas El Bonete y El Palmar y en el valle del río Salado.
En los cruces del río Salado con las rutas provinciales 2 y 61, en las zonas de San Justo y Villa Soledad, el agua se mantenía dentro del cauce principal y no avanzaba hacia sectores urbanizados.
Durante la inspección, además, se constató que todavía existía una amplia superficie disponible en el valle natural de inundación para contener el agua.
Otro de los aspectos observados fue la presencia de hacienda pastando y desplazándose con normalidad en cañadas y bañados. De acuerdo con la información relevada, los animales contaban, en general, con sectores secos para descansar y disponibilidad de forraje en los campos naturales.
Monitoreo y prevención
El relevamiento forma parte del monitoreo que se lleva adelante ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño y las precipitaciones que podrían registrarse durante los próximos meses.
Las autoridades provinciales indicaron que el seguimiento de los cursos de agua, las intervenciones previstas en canales y otras obras hidráulicas buscan mejorar las condiciones de escurrimiento y anticipar posibles situaciones de riesgo en las zonas más sensibles.
Entre las intervenciones mencionadas se encuentra la remoción del terraplén ferroviario del Plan Circunvalar, entre Esperanza y Candioti, una obra que, según se informó, finalizó esta semana.
De acuerdo con la evaluación realizada tras el relevamiento, pese a las precipitaciones extraordinarias registradas en distintos sectores de la provincia, los cursos de agua analizados mantienen capacidad para conducir los caudales y las lagunas, cañadas y zonas bajas conservan margen para almacenar excedentes.