Este miércoles comenzó en los Tribunales de Santa Fe el juicio oral y público por el asalto comando que conmocionó a la localidad de Bernardo de Irigoyen el 4 de marzo de 2016. La audiencia se desarrolla en la sala 1 y tiene como fiscales a Omar De Pedro y Lucila Nuzzo.
El único acusado es Leonardo Ramón Rivero, de 54 años, oriundo de José León Suárez, quien está detenido en la provincia de Buenos Aires por otra causa. La Fiscalía lo señala como el presunto cabecilla de una banda que habría participado de una serie de robos planificados en distintas provincias.
El juicio llega a más de una década del hecho que tuvo como escenario a Bernardo de Irigoyen, una localidad del departamento San Jerónimo ubicada a unos 90 kilómetros de la ciudad de Santa Fe.
Un pueblo tomado en pocos minutos
El 4 de marzo de 2016, alrededor de las 9 de la mañana, al menos seis delincuentes llegaron a la localidad en dos vehículos y comenzaron un raid que incluyó el copamiento de distintos edificios públicos y comercios.
El primer objetivo fue la comisaría del pueblo. Según la acusación, los delincuentes redujeron al jefe policial utilizando armas de fuego, lo golpearon y le sustrajeron su arma y otras pertenencias. También obligaron a permanecer en el piso a dos personas que se encontraban realizando una denuncia.

Luego, integrantes del grupo se dirigieron al Juzgado Comunal, donde redujeron al juez Raúl Bonansea y lo encerraron en un baño. Al mismo tiempo, otros miembros de la banda ingresaron a un comercio dedicado al cobro de impuestos, donde amenazaron al empleado y se apoderaron de unos $166.000.
El empleado fue llevado como rehén hasta la sede comunal. Allí, los asaltantes redujeron al personal y llegaron hasta el despacho del entonces presidente comunal, Jorge Raúl Carcavilla. Tras golpearlo, se llevaron teléfonos celulares, cheques por $50.000 y otros $20.000 en efectivo.
El raid terminó en la oficina del Correo Argentino, donde sustrajeron alrededor de $16.487 antes de abandonar la localidad y emprender la fuga.
Una persecución que terminó con un delincuente muerto
Tras el golpe, los integrantes de la banda escaparon en distintas direcciones. Parte del grupo tomó la autopista Rosario-Santa Fe hacia el sur, mientras que Carlos Entivero huyó hacia el norte por la Ruta Nacional 11.
La persecución terminó cerca de Coronda, en el cruce con el denominado camino al cementerio. Allí se produjo un enfrentamiento armado con efectivos policiales y el vehículo en el que se movilizaba Entivero volcó. El delincuente murió como consecuencia del episodio.
Rivero, en tanto, fue localizado ocho meses después en un Juzgado de Paz de la provincia de Buenos Aires. Fue trasladado a Santa Fe y permaneció detenido durante un período de prisión preventiva, aunque posteriormente recuperó la libertad.

La acusación contra Rivero
La Fiscalía sostiene que Rivero no solo habría participado del asalto a Bernardo de Irigoyen, sino que además habría organizado junto con otras personas una asociación destinada a cometer robos en Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba.
La acusación incluye robos calificados por el uso de armas de fuego, en poblado y en banda, además de privaciones ilegítimas de la libertad agravadas por violencia y amenazas. También se le atribuye el presunto liderazgo de una asociación ilícita.
La investigación había derivado anteriormente en condenas para otros integrantes de la organización. En 2022, Héctor Osvaldo “El Viejo” Gudiño y Omar “Gringo” Fernández recibieron penas mediante acuerdos de juicio abreviado por su participación en la planificación de distintos golpes.
Ahora, el debate oral pondrá nuevamente bajo análisis la evidencia reunida durante la investigación y el rol que la Fiscalía atribuye a Rivero en aquel asalto que, en marzo de 2016, convirtió durante algunas horas a Bernardo de Irigoyen en escenario de un violento golpe comando.