El robo entre la multitud y la reventa de los teléfonos
Los recitales multitudinarios se convirtieron en escenarios frecuentes para el robo de celulares. La concentración de personas, los empujones y la atención puesta en el espectáculo facilitan el accionar de los llamados pungas, que aprovechan los momentos de mayor aglomeración para sustraer dispositivos sin que sus dueños lo adviertan de inmediato.
Uno de los episodios más recientes se registró durante el recital de Iron Maiden en el estadio de Huracán, en la Ciudad de Buenos Aires. Entre las denuncias de los asistentes, varios espectadores relataron que les habían quitado sus teléfonos mientras se encontraban cerca del escenario.
Sin embargo, el robo representa apenas el primer eslabón de una estructura más amplia. Según las investigaciones judiciales, muchos de los aparatos terminan en comercios donde se realizan tareas de reparación, desbloqueo y reventa de equipos de procedencia sospechosa.
Detenciones y antecedentes en otros recitales
Los operativos policiales realizados en distintos espectáculos dejaron al descubierto casos de personas que llevaban varios teléfonos ocultos entre sus prendas. En septiembre de 2025, un hombre fue detenido durante un recital de Limp Bizkit con 13 dispositivos. En otros procedimientos, vinculados con shows de Ysy A y Milo J, también fueron arrestados sospechosos que tenían numerosos celulares en su poder.
Estos episodios muestran que el problema no se limita a un artista o a un estadio determinado. La modalidad se repite en diferentes espacios y afecta a espectadores que, en muchos casos, descubren el robo cuando intentan utilizar sus dispositivos.
Una investigación llegó hasta una feria en La Matanza
El rastreo de un iPhone denunciado como robado durante un recital permitió a los investigadores seguir una pista hasta una feria comercial de Villa Celina, en el partido bonaerense de La Matanza. Otro teléfono sustraído durante un show de Las Pastillas del Abuelo habría conducido a la misma dirección.
Durante el allanamiento, la Policía de la Ciudad secuestró 49 celulares, además de herramientas y materiales utilizados para la reparación de dispositivos. Entre los equipos incautados, 34 figuraban en los registros del ENACOM como denunciados por robo, hurto o extravío.
Cinco personas fueron detenidas y procesadas inicialmente con prisión preventiva por presunta participación en una asociación ilícita dedicada a hurtos y a la recepción de bienes de origen ilegal. Sin embargo, en julio, la Cámara de Apelaciones dictó la falta de mérito al considerar que las pruebas reunidas hasta ese momento resultaban insuficientes. La investigación expuso las dificultades para establecer la responsabilidad penal de cada uno de los involucrados.
La seguridad en los espectáculos, bajo la lupa
El circuito también abrió interrogantes sobre los controles de ingreso y la seguridad dentro de los predios. Entre las hipótesis planteadas por algunas víctimas aparecen posibles complicidades, aunque no se acreditaron judicialmente vínculos entre los ladrones y el personal de seguridad en los casos mencionados.
A su vez, los robos pueden derivar en consecuencias que van más allá de la pérdida del aparato. Algunas víctimas denunciaron intentos de acceso a sus cuentas personales y bancarias, con perjuicios económicos adicionales.
La responsabilidad de los organizadores también está en discusión. Los reclamos pueden depender de las circunstancias del hecho y de las pruebas disponibles para demostrar que el robo ocurrió durante el espectáculo. En ese contexto, la prevención, los controles y la posibilidad de rastrear los equipos se vuelven herramientas centrales para combatir una modalidad delictiva que se repite en eventos masivos.