En diálogo con Veo Noticias, Raúl Ponisio, presidente de la Federación Santafesina de Asociaciones de Bomberos Voluntarios, y Alejandro Brullo, jefe de Operaciones de la brigada, expresaron su orgullo por la distinción y coincidieron en la importancia de fortalecer el sistema de voluntariado.
“Realmente este reconocimiento dentro de nuestro sistema del voluntariado es el pago por nuestro trabajo, que no es más que una caricia al alma. Sentirse reconocido es muy importante para nuestro personal y eso es lo que nos da la fuerza para seguir adelante”, manifestó Ponisio.
El pedido de los bomberos para garantizar recursos más allá de los gobiernos
Durante el homenaje legislativo, Ponisio aprovechó la oportunidad para plantear una demanda histórica del sector: la necesidad de contar con una ley que asegure el financiamiento permanente de las instituciones de bomberos voluntarios, sin depender de las decisiones de cada gestión provincial.
“Nosotros necesitamos leyes que nos respalden y que, esté quien esté de turno, esa ley se cumpla y podamos tener el financiamiento y seguir en esta línea de crecimiento como venimos hasta ahora”, sostuvo.
El dirigente remarcó que quienes integran el sistema de voluntariado asumen desde el comienzo el compromiso de trabajar sin recibir una remuneración por su tarea, pero advirtió que el funcionamiento de los cuarteles y la preparación de los equipos especializados requieren inversiones sostenidas.
“Nosotros desde el voluntariado, desde el día cero, ingresamos sabiendo que lo vamos a hacer toda nuestra vida sin cobrar un peso”, expresó.
En ese sentido, consideró fundamental que las instituciones cuenten con previsibilidad económica para continuar capacitándose, incorporar equipamiento y responder a emergencias de creciente complejidad.
Una misión internacional que demandó años de preparación
Por su parte, Alejandro Brullo, jefe de Operaciones, recordó cómo fue la experiencia de los bomberos santafesinos que viajaron a Venezuela y destacó que se trató de la primera intervención internacional de la brigada.
El equipo especializado USAR, dedicado a la búsqueda y rescate urbano, estuvo integrado por 40 rescatistas, tres perros de búsqueda y ocho toneladas de equipamiento técnico. Los brigadistas trabajaron en la ciudad de La Guaira, una de las zonas afectadas por los terremotos, y regresaron a la Argentina el 12 de julio.
Brullo explicó que la convocatoria se produjo a través del sistema de alerta que articula la respuesta de los equipos de búsqueda y rescate ante catástrofes.
Si bien la brigada ya tenía experiencia en operativos de gran complejidad, como la explosión de calle Salta en Rosario y el derrumbe de un hotel en Villa Gesell, esta vez el desafío fue diferente por la distancia y las características de la emergencia.
“Esta es una brigada que hace diez años que se prepara. No fue de un día para el otro ni de la noche a la mañana. Tenemos un nivel humano que es exponencial y la verdad que nos dejan bien parados en cada lugar que vamos”, destacó.
El esfuerzo detrás del voluntariado y los costos de cada intervención
Más allá de la preparación técnica, Brullo puso el foco en el esfuerzo humano y económico que implica participar de este tipo de misiones.
Explicó que los rescatistas debieron trasladarse desde distintos puntos de la provincia hasta la base aérea de El Palomar, en Buenos Aires, desde donde partió el contingente hacia Venezuela.
“Ir a Venezuela no fue gratis. Incluso con los costos de movilidad de nuestra gente a lo ancho y a lo largo de toda la provincia, hasta El Palomar, y de ahí lo que también se pierde económicamente, porque imaginate que cada uno tiene su trabajo y tiene que cubrirse de alguna manera. Es un esfuerzo muy grande para todos”, señaló.
El jefe de Operaciones destacó especialmente el compromiso de los integrantes de la brigada, que debieron reorganizar sus obligaciones laborales y personales para sumarse a una misión de asistencia humanitaria.
“Muy orgulloso de poder liderar este tipo de brigadas y del trabajo que hicieron allá”, expresó.
Un reconocimiento que también abre el debate sobre el futuro del sistema
La distinción otorgada por el Senado santafesino representó un reconocimiento institucional al trabajo de los rescatistas, pero también permitió visibilizar los desafíos que enfrenta el sistema de bomberos voluntarios.
Para las autoridades de la Federación, el verdadero desafío es transformar ese reconocimiento en políticas sostenidas que garanticen recursos, capacitación y equipamiento, independientemente de los cambios de gobierno.
La experiencia en Venezuela demostró la capacidad operativa de los equipos santafesinos para intervenir en emergencias internacionales, pero también dejó en evidencia que detrás de cada misión hay años de preparación, recursos económicos y un enorme compromiso personal de quienes eligen dedicar parte de sus vidas a salvar las de otros.