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El fenómeno de El Niño impulsó la generación hidroeléctrica y redujo 43% el costo mayorista de la energía

La producción de las grandes represas argentinas aumentó un 31,8% interanual en septiembre, impulsada por la crecida del río Paraná. La mayor disponibilidad de agua permitió reducir el uso de centrales térmicas y llevó el precio mayorista de la electricidad a su nivel más bajo desde abril. Sin embargo, la baja de los costos no implica una reducción automática en las facturas de los hogares.

26 de octubre de 2026


El avance del fenómeno climático conocido como “Súper Niño” comenzó a reflejarse en el sistema energético argentino. Durante septiembre, la generación de las principales centrales hidroeléctricas alcanzó los 3.508 gigavatios hora (GWh), frente a los 2.662 GWh registrados en el mismo mes de 2025, de acuerdo con el Monitor Eléctrico elaborado por RICSA Alyc.

El incremento de la producción hidráulica permitió cubrir una mayor proporción de la demanda eléctrica y desplazar parte de la generación térmica, que utiliza combustibles como gas y gasoil. Como consecuencia, el precio spot de la electricidad en el mercado mayorista cayó un 42,9% en apenas un mes, al pasar de 157,9 a 90,1 dólares por megavatio hora (MWh).

La reducción se produjo pese a que el consumo eléctrico nacional continuó creciendo. En septiembre, la demanda llegó a los 11.210 GWh, un 5,4% más que en el mismo período del año pasado.

Más generación hidroeléctrica y menor uso de combustibles

Las centrales hidroeléctricas de más de 50 megavatios, que representan el 22% de la potencia instalada del país, aportaron el 31,5% de la generación eléctrica durante septiembre. La mayor disponibilidad de agua en la cuenca del Paraná favoreció el funcionamiento de las represas y modificó la composición de la oferta energética.

En paralelo, la generación térmica cayó un 11,6% interanual, al pasar de 4.704 a 4.159 GWh. Esta disminución refleja la menor necesidad de recurrir a centrales que utilizan combustibles fósiles, generalmente más costosas que la energía producida por las represas cuando cuentan con suficiente caudal.

Otras fuentes renovables también registraron incrementos. La generación solar creció un 23,4%, de 488 a 602 GWh, mientras que la eólica avanzó un 1,2%. En conjunto, la energía hidroeléctrica de gran escala, la solar, la eólica y la biomasa representaron el 54,3% de la generación eléctrica local.

El precio de la electricidad cayó a su nivel más bajo desde abril

El impacto de la mayor generación hidráulica se trasladó al mercado mayorista. El precio spot descendió de 157,9 dólares por MWh en agosto a 90,1 dólares en septiembre, aunque todavía permaneció un 17% por encima del valor registrado un año antes.

El costo marginal de operación, que mide cuánto cuesta producir la última unidad de energía necesaria para cubrir la demanda, también mostró una fuerte reducción. Según el informe, retrocedió un 55,9% mensual y se ubicó en 62,2 dólares por MWh.

La explicación está relacionada con el funcionamiento del sistema eléctrico: cuando las fuentes más económicas, como la hidráulica y otras renovables, cubren una mayor parte del consumo, disminuye la necesidad de encender centrales térmicas más caras. De esta manera, la abundancia de agua contribuye a reducir los costos de generación.

Menos subsidios, pero sin una baja automática en las boletas

La caída de los costos también modificó la distribución del gasto entre los usuarios residenciales y el Estado. En agosto, los hogares cubrían en promedio el 57% del costo de generación eléctrica, mientras que el 43% restante era financiado mediante subsidios públicos.

En septiembre, la proporción cambió: los usuarios pasaron a cubrir el 74% del costo y el Estado, el 26%. De acuerdo con RICSA, se trató de la menor participación de los subsidios en lo que va de 2026.

Sin embargo, esta reducción no significa que las facturas de luz vayan a bajar en la misma proporción. El precio mayorista de la energía es solo uno de los componentes del sistema tarifario, y la mayoría de los hogares paga valores estacionales establecidos por la Secretaría de Energía. En septiembre, ese precio acumulaba un incremento interanual del 58,4%.

Por eso, el principal efecto inmediato del abaratamiento de la generación fue una reducción de los costos de abastecimiento y de la participación estatal en los subsidios, más que un ahorro directo para los consumidores.

Qué puede pasar con la energía en los próximos meses

Las perspectivas estarán vinculadas con la evolución de El Niño y los caudales de los principales ríos. Según la información de la Entidad Binacional Yacyretá citada en el informe, el fenómeno podría extenderse hasta comienzos de 2027.

Si se mantiene una mayor disponibilidad de agua, la generación hidroeléctrica podría continuar desplazando a las centrales térmicas y contribuir a moderar los costos del sistema. No obstante, la evolución de las tarifas dependerá también de las decisiones regulatorias y de los precios que se trasladen a los usuarios.