Si bien el indicador desestacionalizado registró una mejora del 2,8% respecto de julio, el panorama general sigue siendo negativo: dos de cada tres ramas industriales produjeron menos que en agosto del año pasado.
El informe refleja una marcada disparidad entre los distintos sectores productivos. Mientras la molienda de soja y la industria láctea mostraron resultados positivos, actividades como la metalurgia, la fabricación de maquinaria agrícola y los rubros vinculados con la construcción registraron importantes retrocesos.
Maquinaria agrícola y metalurgia, los sectores más afectados
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento corresponde a la fabricación de maquinaria agropecuaria, que registró una caída interanual del 37,9% en agosto, convirtiéndose en una de las actividades más afectadas por la retracción industrial.
La industria metalúrgica tampoco logró revertir su tendencia negativa: su producción cayó un 20,4% respecto de agosto de 2025 y acumula una disminución del 17,4% entre enero y agosto.
La contracción también alcanzó a otros sectores de la economía provincial:
- Prendas de vestir: -12,3%.
- Productos de metal y servicios de trabajo de metales: -11,6%.
- Carrocerías y remolques: -9,9%.
- Productos metálicos para uso estructural: -9%.
- Carne vacuna: -7,9%.
- Industria siderúrgica: -7,8%.
- Muebles y colchones: -5,3%.
- Autopartes: -4,8%.
Estos resultados evidencian las dificultades que enfrentan numerosas actividades manufactureras para sostener sus niveles de producción.
La soja y los lácteos evitaron una caída industrial más profunda
En contraste con los números negativos de gran parte de la industria, algunos sectores vinculados con la producción de alimentos registraron un crecimiento durante agosto.
La elaboración de productos lácteos aumentó un 10,2% interanual, mientras que la molienda de oleaginosas avanzó un 9,8%.
En particular, la molienda de soja alcanzó las 3,8 millones de toneladas procesadas durante agosto, el volumen más alto registrado para ese mes.
Sin embargo, Fisfe advirtió que parte de este crecimiento estuvo asociado a una mayor utilización de porotos de soja importados.
El peso de esta actividad resultó determinante para el resultado general: sin el aporte de la molienda de soja, la industria santafesina habría registrado una caída interanual del 5%, en lugar del 1,9% informado.
Santa Fe perdió 508 empleadores industriales y alrededor de 12.000 trabajadores
El deterioro de la actividad productiva también se refleja en el mercado laboral.
De acuerdo con los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo incluidos en el informe, entre diciembre de 2023 y julio de 2026 la provincia de Santa Fe perdió 508 empleadores asegurados de la industria manufacturera y aproximadamente 12.000 trabajadores cubiertos.
Estas cifras representan una reducción del 8,6% en la cantidad de empleadores y del 8,9% en los trabajadores asegurados del sector.
La situación también se reproduce a nivel nacional. En julio, el empleo asalariado registrado en la industria manufacturera cayó un 4,4% interanual, lo que equivale a 50.700 puestos de trabajo menos que un año atrás.
Si se toma como referencia diciembre de 2023, la industria argentina acumula una pérdida de 89.200 empleos registrados, equivalente a una disminución del 7,5%.
Menor consumo de energía y preocupación por el futuro industrial
Otro indicador que refleja la debilidad de la actividad fabril es el consumo energético.
Durante agosto, la demanda de electricidad de los grandes usuarios industriales santafesinos cayó un 5,6% interanual.
Además, entre enero y agosto de 2026, el consumo industrial de energía eléctrica se ubicó un 18,4% por debajo del nivel registrado durante el mismo período de 2023.
Desde Fisfe vincularon el retroceso de la actividad con distintos factores, entre ellos la debilidad del consumo interno, la falta de inversiones, la competencia de productos importados, el estancamiento de la construcción y el incremento de los costos que afectan la competitividad.
La entidad industrial también manifestó su preocupación por los cierres de plantas productivas y la pérdida sostenida de puestos de trabajo.
El escenario deja una señal de alerta para la economía santafesina: mientras algunas actividades agroindustriales logran sostener sus niveles de producción, buena parte del entramado fabril continúa en retroceso, con consecuencias directas sobre el empleo y la actividad de las empresas de la provincia.