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Santa Fe se prepara para El Niño y define cuándo se suspenderán las clases

José Goity, ministro de Educación, explicó en diálogo con Veo Noticias cómo funcionará el dispositivo ante posibles inundaciones y fenómenos climáticos extremos. Las escuelas no serán utilizadas como centros de evacuados y se garantizará la continuidad pedagógica mediante clases y actividades a distancia. Por el momento, no fue necesario aplicar el protocolo.

27 de octubre de 2026


Ante la llegada del fenómeno de El Niño y la posibilidad de que se registren lluvias intensas, crecidas de ríos e inundaciones en distintos puntos de la provincia, el Ministerio de Educación de Santa Fe estableció un protocolo de actuación para garantizar la continuidad de las actividades escolares frente a contingencias climáticas.

En diálogo con Veo Noticias, el ministro de Educación, José Goity, brindó detalles sobre las medidas previstas, los criterios para suspender las clases y las alternativas que deberán implementar las instituciones educativas cuando las condiciones meteorológicas impidan la presencialidad.

El funcionario explicó que el protocolo fue aprobado mediante una resolución ministerial y enviado a todos los establecimientos educativos durante los primeros días de septiembre, con el objetivo de anticiparse a posibles emergencias.

“Nosotros tenemos una prioridad y es mantener los aprendizajes y la continuidad pedagógica”, sostuvo Goity, quien remarcó que las decisiones se tomarán de manera coordinada con Defensa Civil, los gobiernos locales y las autoridades escolares.

Suspensión de clases: quiénes podrán decidir y por cuánto tiempo

Uno de los principales puntos del protocolo establece que las clases solamente se suspenderán cuando las condiciones climáticas representen un impedimento para el normal funcionamiento de las escuelas o el acceso a los establecimientos.

La decisión no quedará exclusivamente en manos de los directivos, sino que será responsabilidad de los delegados regionales del Ministerio de Educación, quienes deberán evaluar cada situación a partir de informes de Defensa Civil y en coordinación con los gobiernos locales.

“Nosotros priorizamos que las escuelas estén funcionando. Vamos a suspender clases solo en el caso de que sea necesario”, aseguró el ministro.

En cuanto a los plazos, Goity precisó que las suspensiones tendrán una duración inicial máxima de cinco días, aunque podrán extenderse si persisten las condiciones que impiden retomar la actividad.

“El protocolo dice claramente que no pueden ir más allá de cinco días. Si es necesario, se va a ir prorrogando el tiempo que sea necesario. Nosotros aspiramos a que sea el menor tiempo posible”, explicó.

El funcionario advirtió que el impacto de los fenómenos climáticos puede variar considerablemente según se trate de lluvias intensas o crecidas de los ríos, ya que los tiempos de recuperación de los establecimientos y sus accesos son diferentes.

Las escuelas no podrán utilizarse como centros de evacuados

Otra de las definiciones importantes del protocolo es que los establecimientos educativos no serán destinados a funcionar como centros de evacuación.

Según explicó Goity, esta decisión busca evitar que una emergencia climática prolongue innecesariamente la interrupción de las clases.

“No vamos a utilizar establecimientos escolares para centros de evacuados porque eso implica también demorar luego la vuelta a clases”, afirmó.

De esta manera, el Gobierno provincial pretende preservar los edificios escolares para que puedan retomar sus actividades apenas las condiciones de seguridad lo permitan.

WhatsApp, correos electrónicos y tareas en papel para sostener los aprendizajes

El protocolo también contempla mecanismos alternativos de enseñanza para los períodos en los que no sea posible asistir a las aulas.

Cada establecimiento deberá elaborar su propio plan de contingencia, teniendo en cuenta las posibilidades de conectividad y las características de su comunidad educativa.

En ese marco, Goity explicó que muchas escuelas ya comenzaron a solicitar a las familias la actualización de sus números de WhatsApp, direcciones de correo electrónico e información sobre el acceso a internet en los hogares.

“En caso de tener que suspender clases, vamos a establecer una estrategia por la cual podemos utilizar un mail, podemos utilizar WhatsApp o algún otro mecanismo”, señaló.

Además, destacó que también se contempla la entrega de actividades impresas para aquellos estudiantes que no cuenten con conectividad.

“También material escrito, papel, que todavía funciona y funciona muy bien para hacer tareas domiciliarias”, expresó.

El objetivo es que los alumnos puedan continuar con sus aprendizajes aun cuando las condiciones climáticas obliguen a interrumpir temporalmente las clases presenciales.

Qué ocurrirá con los docentes y estudiantes que no puedan llegar a la escuela

El ministro también se refirió a una problemática frecuente en las localidades del interior provincial, especialmente en zonas rurales: los establecimientos que permanecen en condiciones de funcionar, pero cuyos caminos de acceso quedan anegados.

En estos casos, el protocolo contempla situaciones en las que docentes y alumnos no pueden trasladarse por razones de fuerza mayor.

Goity explicó que se reconocerá el cumplimiento de las funciones docentes cuando los trabajadores desarrollen tareas de acompañamiento pedagógico desde sus hogares. También se contemplarán las inasistencias de los estudiantes afectados por las contingencias.

“Para el docente se le computa la asistencia porque claramente no ocurrió por cuestiones de fuerza mayor, climática, y a los estudiantes también se les computan las inasistencias”, señaló.

Asimismo, se deberán implementar mecanismos de recuperación de contenidos para reducir el impacto de las interrupciones en las trayectorias escolares.

“Sabemos que la presencialidad es fundamental, sabemos que cada día de clase cuenta, pero también sabemos que a veces no depende de nosotros esta circunstancia”, reconoció.

El calendario escolar no se modifica: las clases terminan el 18 de diciembre

Consultado sobre la posibilidad de modificar el calendario escolar por los fenómenos climáticos, Goity confirmó que no se prevén cambios y que las clases finalizarán el 18 de diciembre, tal como estaba establecido.

Sin embargo, aclaró que cada institución podrá organizar instancias de intensificación de contenidos para aquellos alumnos que necesiten recuperar aprendizajes.

En situaciones excepcionales, ese acompañamiento podrá continuar durante febrero, cuando se retomen las actividades educativas.

“Cada establecimiento hace las adecuaciones pertinentes y propias de ser necesario en términos de intensificación”, detalló.

Por el momento, no fue necesario implementar el protocolo

Finalmente, el ministro aclaró que, pese a las contingencias climáticas registradas en algunos sectores de la provincia, todavía no fue necesario activar formalmente el nuevo dispositivo.

Sí reconoció que existieron interrupciones puntuales de clases por episodios meteorológicos, aunque fueron de corta duración y se resolvieron utilizando criterios similares a los que ahora quedaron establecidos en la normativa.

Goity recordó, además, las inundaciones que afectaron a Reconquista en años anteriores y destacó la importancia de contar con mecanismos de respuesta coordinados.

“No tenemos situaciones todavía que hayan ameritado la implementación del protocolo”, aseguró.

De todos modos, insistió en que la prioridad del Gobierno provincial será preservar la mayor cantidad posible de días de clases, garantizar la seguridad de las comunidades educativas y sostener los aprendizajes, incluso frente a situaciones climáticas extraordinarias.