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A 11 años del primer Ni Una Menos, Santa Fe marchó contra los femicidios y denunció el “corrimiento” del Estado

En una nueva movilización por el 3 de junio, la Asamblea Ni Una Menos y familiares de víctimas exigieron presupuesto para políticas públicas ante una estadística alarmante de un femicidio cada 30 horas. El reclamo por Mónica Aquino y la solidaridad con el caso de Agostina marcaron la jornada.

03 de junio de 2026


Las calles de la ciudad de Santa Fe volvieron a convertirse este 3 de junio en el escenario de un grito colectivo que persiste desde hace más de una década. Al cumplirse 11 años de aquella histórica primera marcha motivada por el femicidio de Chiara Páez, miles de mujeres, niñeces y disidencias se movilizaron bajo las consignas “Basta de femicidios” y “Vivas nos queremos”. La jornada estuvo atravesada por el reclamo de justicia, la denuncia ante la falta de respuestas judiciales y el fuerte cuestionamiento hacia el recorte de las políticas de género a nivel nacional.

El dolor de las familias y el pedido por Mónica Aquino

Uno de los testimonios más conmovedores de la marcha fue el de Mirta, la madre de Mónica Aquino, la mujer santafesina que se encuentra desaparecida. Acompañada por su familia, Mirta se solidarizó con los allegados de Agostina —el reciente caso de femicidio que conmociona al país— y lamentó que en Argentina se tenga que registrar una víctima más de manera constante. “Lo hago por mi hija porque no sé si estará viva o la mataron; me solidarizo con las mamás que han perdido a sus hijas”, expresó con dolor.

Asimismo, la madre de Aquino apuntó de manera directa contra la falta de acompañamiento institucional en la búsqueda de su hija. “Siento que por parte del Estado o de la policía ya se han olvidado de mi hija y la verdad que no tenemos respuesta de nada. Seguiré esperando a ver si la siguen buscando, porque pregunto y no tengo respuestas”, denunció públicamente.

“Cuando desaparece un derecho, aparece una deuda”

Desde la Asamblea Ni Una Menos de Santa Fe, las referentes Marissa Pradolini y Verónica Ansoldi expusieron la alarmante gravedad de la situación actual, señalando que las estadísticas registran un femicidio prácticamente cada 30 o 34 horas en el territorio nacional. En ese contexto, las activistas denunciaron un “corrimiento terrible” del Estado en sus tres niveles y una preocupante quita de derechos hacia las mujeres trabajadoras, docentes, jubiladas y personas con discapacidad.

“El Estado está ausente, corrido, mira para otro lado y tiene otros intereses. No puede retirar políticas; tiene que devolvernos las políticas públicas y tiene que haber un presupuesto que las sostenga”, reclamaron desde la organización, haciendo hincapié en el impacto negativo que generó la desaparición de los ministerios de género y su degradación a secretarías o subsecretarías. Frente a este escenario de ajuste, sintetizaron la postura del movimiento con una definición contundente: “Cuando falla un derecho aparece una deuda, y la deuda hoy es con nosotras”.

Un llamado a transformar las estructuras violentas

Las representantes de la asamblea remarcaron que, si bien el movimiento sostiene un proceso histórico de lucha y resistencia en el espacio público, existen responsabilidades de mayor jerarquía dentro de los tres poderes del Estado que hoy no se están cumpliendo. Las organizaciones sociales advirtieron que no pueden asumir roles que le competen a las instituciones gubernamentales, mientras las mujeres y disidencias continúan corriendo detrás de las emergencias diarias.

Finalmente, la movilización dejó una fuerte interpelación hacia toda la comunidad para modificar de manera urgente las costumbres, modismos y estructuras patriarcales que sostienen la hostilidad cotidiana. “Necesitamos que esta sociedad sea muchísimo menos violenta, porque de otra manera no vamos a poder sobrevivir. Hoy estamos hartas, cansadas y endeudadas, pero juntas y organizadas; de las calles no vamos a desaparecer nunca”, concluyeron al cierre de la convocatoria masiva.