En el marco del Mundial y del cruce entre Argentina y Cabo Verde en los dieciseisavos de final, la historiadora y docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), además de investigadora del Conicet, Magdalena Candioti, reflexionó sobre los profundos vínculos históricos entre ambos países, atravesados por las migraciones africanas y la vida en los puertos.
Como punto de partida simbólico, Candioti destacó que incluso elementos actuales del fútbol remiten a esas conexiones culturales. Señaló, por ejemplo, que los botines utilizados por Lionel Messi en el torneo fueron denominados “El último tango”, en referencia a una expresión nacida en las zonas portuarias del Río de la Plata, en paralelo a la llegada de migrantes africanos que trabajaban como marineros, estibadores y tripulantes en la región.
En la vereda opuesta, el arquero caboverdiano Vozinha utiliza los botines “Mendoza”, diseñados por una empresa estadounidense fundada por un hijo de argentinos, lo que refuerza —según la investigadora— una trama global de identidades cruzadas. El calzado incluye además un escudo pintado a mano por un artista del archipiélago africano, en homenaje a sus raíces culturales.
“Los africanos y afrodescendientes forman parte del guión principal de nuestra historia, no pueden ser vistos como un relato secundario”, sostuvo Candioti, quien remarcó la necesidad de revisar la narrativa histórica tradicional para integrar estos procesos migratorios en la construcción de la identidad argentina.
Puertos, esclavitud y migraciones
La investigadora explicó que las islas de Cabo Verde fueron colonia portuguesa desde el siglo XVI hasta su independencia en 1975, y que funcionaron durante siglos como un punto clave en las rutas del tráfico transatlántico de personas esclavizadas hacia América.
En ese sentido, recordó que entre la creación del Virreinato del Río de la Plata y la prohibición del tráfico en 1812, ingresaron alrededor de 2.000 personas africanas por año a través de los puertos de Buenos Aires y Montevideo.
Candioti también detalló que la población caboverdiana se conformó a partir de procesos históricos complejos que incluyeron esclavitud, deportaciones, migraciones forzadas y circulación comercial vinculada al sistema colonial portugués.
A fines del siglo XIX, y ya en un contexto distinto, una parte de la comunidad caboverdiana emigró voluntariamente por dificultades económicas y conflictos sociales, eligiendo como destino la Argentina, donde se asentaron principalmente en zonas portuarias como Ensenada, Dock Sud y Mar del Plata, atraídos por su experiencia marítima.
Migración, trabajo y desigualdades actuales
La docente de la FHUC-UNL señaló que estimar con precisión el flujo migratorio caboverdiano hacia la Argentina es complejo, ya que hasta la década de 1960 muchos ingresaban con pasaporte portugués, lo que dificultaba su registro estadístico.
A partir de distintas investigaciones, se estima que entre 8.000 y 12.000 caboverdianos ingresaron al país en ese período, y que actualmente sus descendientes en Argentina rondan las 30.000 personas.
En relación con la actualidad, Candioti advirtió que los procesos de integración de migrantes africanos en Argentina siguen atravesados por fuertes desigualdades. Señaló que la inserción laboral suele darse en condiciones de precariedad y que, en muchos casos, la venta ambulante aparece como una de las principales alternativas de subsistencia.
No obstante, destacó que existen experiencias aisladas de jóvenes afrodescendientes que logran desarrollarse en clubes de fútbol y formarse en divisiones inferiores, lo que abre una posible proyección a futuro. “No sería extraño que en los próximos años veamos más presencia de jugadores afrodescendientes en la selección argentina”, concluyó.


