El anuncio del Gobierno nacional sobre una nueva línea de créditos hipotecarios financiados con fondos de ANSES fue recibido con expectativa por el sector inmobiliario, aunque también con cautela. Jorge Pighin, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios, consideró que se trata de una medida positiva, pero remarcó que todavía falta conocer las condiciones concretas para determinar su alcance.
“Todas las buenas noticias siempre hay que festejarlas, más cuando se proyectan para que las familias tengan su propia casa”, sostuvo Pighin en diálogo con Veo Noticias. Al mismo tiempo, pidió esperar a que se conozcan los detalles de la implementación.
Según explicó, la primera licitación de fondos está prevista para la próxima semana y contempla inicialmente $200 millones de los $2 billones anunciados por el Gobierno nacional.
Una vez realizada esa licitación, habrá que conocer qué entidades bancarias participarán y bajo qué condiciones ofrecerán los préstamos. El esquema contempla una tasa de referencia UVA más un 2,5% como mínimo, de acuerdo con lo señalado por Pighin.
Los bancos que resulten adjudicatarios tendrán luego un plazo de hasta 90 días para establecer las líneas de crédito, los requisitos y las condiciones para los futuros tomadores.
La preocupación por los ingresos familiares
Uno de los principales interrogantes para el sector inmobiliario está relacionado con los requisitos que deberán cumplir quienes quieran acceder a los préstamos.
Pighin señaló que el Gobierno estima que el programa podría generar entre 17.000 y 18.000 créditos hipotecarios. Sin embargo, advirtió que los ingresos actuales de las familias podrían convertirse en una limitación para acceder al financiamiento.
“Hoy nos estamos encontrando que el poder adquisitivo de las familias está muy por debajo de los números o de los requisitos que en primera fase ellos plantean de $3.200.000”, explicó.
En ese sentido, indicó que los ingresos salariales registrados durante el primer trimestre se ubicarían en torno a los $2,4 millones o $2,5 millones, lo que generaría un desfasaje respecto del nivel requerido.
Por eso, el titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios insistió en la necesidad de conocer la “letra chica” del programa antes de evaluar su impacto definitivo.
Una herramienta que puede movilizar al mercado
Más allá del impacto directo sobre la compra de viviendas, Pighin consideró que la reactivación del crédito hipotecario puede generar un movimiento en distintos sectores vinculados con una operación inmobiliaria.
“Esto tiene un efecto cascada”, explicó. Una compraventa no solo involucra al corredor inmobiliario, sino también a escribanos, empresas de mudanzas, electricistas, gasistas, pintores y otros trabajadores y prestadores de servicios.
Para Pighin, ese movimiento puede contribuir a la actividad de la economía cotidiana, particularmente en un momento en el que la denominada microeconomía atraviesa dificultades.
Hay demanda por los créditos hipotecarios
El presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios aseguró que existe un sector de la población que está esperando nuevas alternativas de financiamiento para acceder a su primera vivienda.
“Nosotros hoy tenemos muchos pedidos con créditos hipotecarios”, afirmó.
Según explicó, si bien en el último año se produjo una caída de entre el 16% y el 20% aproximadamente en los créditos hipotecarios, varias entidades financieras ya lanzaron nuevas líneas y existe demanda por parte de potenciales compradores.
Uno de los problemas que detecta el sector está relacionado con los tiempos que transcurren entre la aprobación del crédito y la concreción de la operación.
Actualmente, según Pighin, pueden pasar más de 90 días desde que una familia califica para un crédito hasta la firma de la escritura. La demora genera dificultades para los propietarios que tienen sus inmuebles a la venta y esperan concretar las operaciones.
El antecedente de los créditos UVA
Pighin también recordó el período comprendido entre 2015 y 2019, cuando se otorgaron alrededor de 150.000 créditos hipotecarios bajo el sistema UVA.
Consideró que aquella experiencia demuestra que existe una demanda importante cuando aparecen herramientas de financiamiento que permiten a las familias acceder a una vivienda.
De todos modos, volvió a plantear la necesidad de analizar las condiciones de la nueva propuesta, especialmente en un contexto marcado por el deterioro del poder adquisitivo y un aumento de la morosidad.
“Hay que ver la letra chica, hay que ver los requisitos”, insistió.
Para el sector inmobiliario, el objetivo final es que el financiamiento permita que más familias que actualmente alquilan puedan convertirse en propietarias. “Si hay una familia que alquila y pasa a ser propietaria ya es un gran logro”, concluyó Pighin.