El mercado automotor argentino atraviesa un cambio en las preferencias de los compradores. Los autos híbridos y eléctricos ganan terreno frente a los modelos exclusivamente nafteros, impulsados no solo por la mayor oferta sino también por una diferencia cada vez más evidente en los costos de utilización.
El fenómeno se refleja en las ventas. Actualmente, la mitad de las unidades comercializadas de Toyota Corolla Cross, Toyota Yaris Cross y Ford Territory corresponden a versiones híbridas, una proporción que tomó por sorpresa a buena parte de la industria.
La tendencia también modificó los planes de algunas automotrices. Desde Renault reconocieron que el crecimiento de los híbridos fue más rápido de lo previsto y señalaron que la versión electrificada de algunos modelos ya existe, aunque todavía debe completar los ensayos y protocolos necesarios antes de llegar al mercado.
El costo de uso, una de las claves
Más allá del precio de compra, la principal ventaja que empieza a considerar el consumidor es cuánto cuesta mantener el vehículo en funcionamiento.
Una comparación realizada sobre un recorrido de 25.000 kilómetros anuales permite dimensionar la diferencia. Para el cálculo se tomó como referencia una nafta súper de $2.050 por litro y un costo promedio de la electricidad de $232 por kWh, considerando cargas domiciliarias y semipúblicas.
Con esos valores, un auto 100% eléctrico tendría un gasto energético anual estimado en $659.390, mientras que un vehículo naftero demandaría unos $3.331.672 para recorrer la misma distancia.
La diferencia alcanza así aproximadamente $2,67 millones al año a favor del modelo eléctrico.
En los híbridos enchufables, el ahorro depende de cuánto se utilice la batería. Si el vehículo realiza la mitad de los kilómetros con electricidad y la otra mitad con nafta, el gasto anual estimado llega a $1.683.883, frente a $3.484.498 de un vehículo convencional. En ese escenario, el ahorro ronda los $1,8 millones anuales.
La diferencia puede ser todavía mayor cuando el uso eléctrico aumenta. Con un esquema de 70% de los kilómetros con electricidad y 30% con combustible, el gasto anual estimado baja a $1.434.927, lo que representa un ahorro cercano a $2,05 millones frente a un modelo naftero.
En cambio, cuando el vehículo híbrido utiliza poco la batería, la ventaja se reduce. Con apenas un 20% del recorrido realizado con electricidad y el 80% restante con combustible, el gasto anual calculado asciende a $2.057.317 y el ahorro frente a un naftero cae a unos $1,43 millones.
El mercado empieza a reflejar el cambio
Los números ayudan a explicar por qué los modelos electrificados están ganando espacio en las concesionarias. Entre los vehículos más vendidos, varios de los que registraron mayores caídas recientes son modelos exclusivamente nafteros, mientras que los que ofrecen alternativas híbridas muestran un comportamiento diferente.
El Toyota Corolla Cross, por ejemplo, registra un promedio de unas 940 unidades mensuales entre sus distintas versiones, mientras que la Ford Territory alcanza aproximadamente 1.730 unidades por mes y se posiciona como uno de los SUV de mayor volumen.
La evolución está obligando a las automotrices a acelerar sus estrategias de electrificación. El mercado argentino comienza a mostrar que, para una parte de los compradores, la decisión ya no pasa solamente por el precio inicial o el equipamiento: el costo de recorrer cada kilómetro empieza a pesar cada vez más a la hora de elegir un auto.