La carne de cerdo continúa consolidándose como una de las principales alternativas de consumo en Argentina. En los últimos 20 años, el consumo per cápita casi se triplicó y actualmente supera los 20 kilos por habitante al año, impulsado por una combinación de precios más accesibles, cambios en los hábitos alimenticios y estudios que destacan sus cualidades nutricionales.
Así lo afirmó Agustín Seijas, director ejecutivo de la Federación Porcina, quien señaló que el crecimiento del consumo responde, en gran parte, a la amplia diferencia de precios respecto de la carne vacuna.
La diferencia de precios impulsa el consumo
Según datos del sector, el kilo de carne vacuna ronda actualmente los 18.564 pesos, mientras que el pechito de cerdo cuesta alrededor de 8.944 pesos, menos de la mitad. En tanto, el pollo fresco se comercializa a un promedio de 4.822 pesos por kilo.
Seijas explicó que históricamente la diferencia de precio entre la carne vacuna y la porcina era cercana al 30%, pero que durante este año llegó a alcanzar el 120%. En algunos momentos de 2026, incluso, el valor de tres kilos de pechito de cerdo equivalía al de un solo kilo de asado vacuno.
Un informe del INTI respaldó sus propiedades
Además del factor económico, el crecimiento del consumo estuvo acompañado por estudios sobre el valor nutricional de la carne porcina.
Un informe elaborado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) concluyó que las grasas presentes en la carne de cerdo poseen características comparables a las del aceite de oliva, lo que contribuye a derribar antiguos prejuicios sobre sus efectos en la salud.
El estudio también destacó que se trata de una fuente de proteínas de alto valor biológico, minerales esenciales y creatina natural, por lo que puede formar parte de la alimentación de personas que realizan actividad física o buscan una dieta rica en proteínas.
Más cortes frescos en las carnicerías
El aumento de la demanda también modificó la oferta comercial. Cortes que anteriormente se destinaban principalmente a la elaboración de embutidos y fiambres, como la nalga, el cuadril, la bola de lomo, la cuadrada y el carré, hoy se comercializan cada vez más como carne fresca.
Entre ellos, el pechito de cerdo se convirtió en uno de los productos con mayor crecimiento y es considerado por el sector como una de las principales alternativas al tradicional asado vacuno. También ganaron espacio las milanesas elaboradas con distintos cortes porcinos.
Una tendencia sostenida
De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo de carne porcina creció un 171% en las últimas dos décadas, al pasar de 6,22 kilos por habitante en 2006 a 18,89 kilos en 2025, una tendencia que durante 2026 permitió superar los 20 kilos per cápita.
En paralelo, el consumo de carne vacuna descendió hasta los 47,3 kilos por habitante al año, el nivel más bajo de las últimas dos décadas, según estadísticas del sector.
Desde la Federación Porcina consideran que el crecimiento del consumo responde tanto al ahorro que representa para los hogares como a una mayor difusión de sus propiedades nutricionales, factores que permitieron que la carne de cerdo gane un lugar cada vez más importante en la alimentación de los argentinos.

