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El “efecto W”: por qué los partidos de la Selección alteran el consumo eléctrico en Argentina

Cada presentación de la Selección argentina en el Mundial genera bruscas caídas y subas en la demanda de energía eléctrica. El ingeniero José Stella explicó a VEO Noticias cómo se produce este fenómeno y qué medidas adopta Cammesa para evitar inconvenientes en el sistema.

29 de junio de 2026


Los partidos de la Selección argentina en el Mundial no solo paralizan al país frente al televisor. También provocan un fenómeno singular en el sistema eléctrico nacional que los especialistas conocen como “efecto W”, debido a la forma que adopta la curva de demanda de energía durante los 90 minutos de juego.

La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) monitorea este comportamiento desde el Mundial de Qatar 2022 y despliega un operativo especial cada vez que juega Argentina. El motivo es que millones de personas modifican sus hábitos al mismo tiempo, generando variaciones de hasta 1.800 megavatios en pocos minutos.

En diálogo con VEO Noticias, el ingeniero José Stella, docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), explicó que se trata de un fenómeno que demuestra cómo las costumbres sociales pueden impactar directamente sobre la infraestructura energética de un país.

¿Qué es el “efecto W”?

Stella explicó que el nombre surge de la forma que dibuja el gráfico de consumo eléctrico durante un partido de la Selección.

“El fenómeno es fascinante y demuestra cómo las costumbres sociales impactan directamente en la infraestructura tecnológica y energética de un país”, sostuvo.

El especialista detalló que la primera caída se produce apenas comienza el encuentro.

“Cuando empieza el partido, la demanda de potencia cae de forma abrupta en todo el país. La gente se sienta a mirar el televisor y se detienen otras actividades, lo que genera un porcentaje de baja muy alto respecto al consumo total”, explicó.

La primera recuperación llega con el entretiempo, en un fenómeno conocido internacionalmente como “TV Pickup”.

“Es el momento en que millones de personas se levantan prácticamente al mismo tiempo para abrir la heladera, prender luces o poner la pava eléctrica para tomar mate. En Argentina ese pico puede llegar a ser de casi 1.000 megavatios de potencia”, indicó Stella.

Cuando comienza el segundo tiempo, el consumo vuelve a descender porque la audiencia retoma el seguimiento del partido.

Finalmente, tras el pitazo final, la demanda se recupera nuevamente y completa la figura de la letra “W”.

Un desafío para el sistema eléctrico

Estas oscilaciones representan un importante desafío operativo para el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), ya que la energía eléctrica debe generarse prácticamente al mismo ritmo en que es consumida.

“La energía eléctrica no se almacena en grandes cantidades, por lo que la generación debe ir acompañando permanentemente a la demanda”, explicó el docente de la UTN.

Por ese motivo, Cammesa mantiene un operativo especial durante cada presentación de la Selección. Según Stella, una de las principales herramientas para estabilizar el sistema es la generación hidroeléctrica.

“Se aprovechan los momentos de baja demanda para activar bombas que elevan agua hacia embalses superiores. Luego, cuando el consumo aumenta de golpe, esa misma agua permite generar energía rápidamente”, señaló.

Además, como medida preventiva, durante esos días no se realizan tareas de mantenimiento programadas sobre las líneas de alta tensión para asegurar la máxima disponibilidad de la red eléctrica.

Un fenómeno que también ocurre en otros países

Si bien el “efecto W” es ampliamente conocido en Argentina, Stella aseguró que también puede observarse en otras naciones donde el fútbol ocupa un lugar central en la vida cotidiana.

“Este comportamiento también ocurre en países con una fuerte cultura futbolera, como España o Inglaterra. Lo que cambia es la magnitud del fenómeno. En aquellos lugares donde el fútbol no es el deporte predominante, la curva de demanda eléctrica no presenta esta característica silueta”, concluyó.

Cada partido de la Selección argentina vuelve a poner a prueba no solo la pasión de millones de hinchas, sino también la capacidad del sistema eléctrico para responder a un comportamiento colectivo que, durante 90 minutos, logra modificar el consumo energético de todo un país.