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El Niño y el riesgo hídrico en Santa Fe: preocupación por familias asentadas en reservorios y zonas sin defensas

Un informe del Centro de Estudios SEMBRAR advierte sobre la ocupación de sectores destinados al drenaje y almacenamiento de agua y de áreas ubicadas fuera de las defensas. El relevamiento señala que más de 170 familias volvieron a instalarse en reservorios del Borde Oeste y alerta por el riesgo de evacuaciones ante lluvias intensas o crecidas extraordinarias.

30 de agosto de 2026


La ocupación de reservorios, zonas inundables y sectores ubicados por fuera de las defensas vuelve a ser una preocupación para la gestión del riesgo hídrico en la ciudad de Santa Fe. Un informe del Centro de Estudios SEMBRAR relevó distintos puntos de la capital provincial donde familias volvieron a instalarse en terrenos que cumplen funciones dentro del sistema de drenaje y contención de excedentes hídricos.

El diagnóstico adquiere especial relevancia ante el escenario climático asociado al fenómeno El Niño, que puede favorecer la ocurrencia de lluvias abundantes y crecidas en la región.

El informe contrapone las relocalizaciones realizadas durante la última década con el crecimiento de nuevas ocupaciones en algunos de los terrenos que habían sido liberados. Según el documento, las obras de infraestructura permitieron reducir el riesgo hídrico general de la ciudad, aunque la permanencia de familias en sectores vulnerables mantiene expuesta a una parte de la población.

Las cavas del Borde Oeste

Uno de los principales puntos señalados por SEMBRAR se encuentra en las cavas del Borde Oeste, en sectores como Padre Atilio Rosso, Barranquitas Sur y Pro Mejoras Barranquitas.

En esos lugares se habían realizado procesos de relocalización y obras de alteo para liberar los reservorios. Sin embargo, el relevamiento estima que más de 170 familias volvieron a instalarse dentro de las cavas.

Estos espacios cumplen una función importante en el sistema de drenaje de la ciudad, ya que permiten almacenar temporalmente el agua durante episodios de lluvias intensas.

El valle del río Salado

El informe también pone el foco en el sector ubicado en los alrededores del ex Frigorífico Municipal, dentro del valle de inundación del río Salado y por fuera del anillo defensivo.

En años anteriores, unas 140 familias que residían en ese sector fueron trasladadas al barrio Jesuitas. De acuerdo con el relevamiento, actualmente unas 40 familias volvieron a asentarse en la zona no defendida.

La principal preocupación está vinculada con la exposición directa de estas viviendas ante una eventual crecida extraordinaria del río.

Sectores del noreste y la costa

La ocupación de reservorios también fue detectada en el Bajo Judiciales, donde el estudio identificó cerca de 15 nuevas construcciones dentro de una cava pluvial.

En la zona de la costa, el informe señala que más de 30 familias se encuentran en sectores inundables de Alto Verde, por fuera del anillo defensivo. Además, se detectaron construcciones próximas al canal ubicado junto a una estación de bombeo.

En Colastiné, por otra parte, fueron identificadas más de 25 edificaciones fuera de las defensas, con características que van desde construcciones precarias hasta viviendas de fin de semana.

El desafío de evitar nuevas evacuaciones

Para SEMBRAR, uno de los principales desafíos frente a eventos hídricos extremos es evitar que continúe la radicación de familias en reservorios, valles de inundación y sectores sin protección defensiva.

El informe sostiene que las relocalizaciones y el control permanente de los terrenos liberados son herramientas necesarias para reducir la cantidad de personas expuestas y evitar que una emergencia hídrica derive en evacuaciones masivas.

En este contexto, el relevamiento destaca la decisión de retomar los trabajos en Barranquitas Sur. El proyecto contempla el alteo de terrenos y la consolidación de los bordes urbanos para avanzar en la reubicación de familias que actualmente viven en sectores vulnerables.

Las tareas se plantean en articulación entre el Municipio, el Gobierno provincial y organizaciones sociales como el Movimiento Los Sin Techo.

La situación vuelve a poner en primer plano uno de los desafíos históricos de Santa Fe: sostener la infraestructura de protección hídrica y, al mismo tiempo, evitar que los terrenos destinados a contener y drenar el agua vuelvan a ser ocupados.