El mercado laboral comenzó el año con señales de alerta. Según un relevamiento de la consultora C-P, el salario real del sector privado registró en enero una caída del 1,3%, afectado por la aceleración inflacionaria y la desaceleración de los aumentos pactados en paritarias. El dato se conoció en un escenario en el que la inflación trepó al 2,9% en el primer mes del año y las proyecciones para febrero se mantienen elevadas.
El deterioro no se limita a los trabajadores activos. La jubilación mínima —que percibe cerca del 60% de los adultos mayores— acumuló su séptimo retroceso consecutivo y perdió 4,8% en términos reales desde mediados de 2025. En paralelo, también se registró una merma en el gasto social, incluida la Asignación Universal por Hijo.
El informe advierte además que la mejora en algunos sectores dinámicos, como el agro o la energía, no logra compensar la pérdida de puestos en ramas como la industria y la construcción, donde se profundiza la destrucción de empleo formal. En ese contexto, crece la preocupación por el impacto de la reforma laboral y la sostenibilidad del poder adquisitivo en los próximos meses.
