Las empresas de transporte urbano del interior del país anticipan una fuerte reducción en los servicios de colectivos en medio de una crisis que califican como “terminal”. Según planteó la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros, los recortes podrían alcanzar hasta el 40% de las frecuencias en algunas ciudades.
En un comunicado firmado por sus autoridades, las compañías atribuyen la situación a un desequilibrio económico que dificulta sostener la operatividad. Entre los principales factores mencionan el aumento del precio del gasoil, la deuda del Gobierno nacional en concepto de compensaciones tarifarias y la diferencia en la distribución de subsidios respecto del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Como respuesta, las empresas comenzaron a aplicar medidas de emergencia para evitar un colapso del sistema. Entre ellas, se destacan la reducción de servicios fuera de los horarios pico y la suspensión de recorridos nocturnos.
El escenario también impacta en el plano laboral. Desde el sector advierten que la situación pone en riesgo el pago de salarios y podría derivar en conflictos gremiales si no se regulariza el flujo de fondos.
En ese contexto, FATAP reclamó la liberación urgente de los recursos adeudados y la apertura de una instancia de diálogo que permita revisar el esquema de financiamiento del transporte en el interior. Sin una respuesta, sostienen, la continuidad del servicio se encuentra comprometida.


