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Gasoducto Metropolitano

Gasoducto Metropolitano: la obra avanza, pero el acceso al servicio dependerá de redes locales y conexiones

La infraestructura principal está próxima a finalizar y abastecerá a siete localidades, aunque la llegada efectiva del gas a hogares e industrias requerirá nuevas obras y gestiones

19 de abril de 2026


La construcción del Gasoducto Metropolitano en la provincia de Santa Fe se encuentra en su etapa final y permitirá garantizar el suministro de gas natural en distintos puntos de la región. Sin embargo, su impacto concreto en hogares, comercios e industrias dependerá de la expansión de redes locales y de las conexiones domiciliarias.

La obra, de unos 43,5 kilómetros de extensión, abastecerá a localidades como Santa Fe, Esperanza, Recreo, Monte Vera, San José del Rincón, Arroyo Aguiar y Arroyo Leyes, con un alcance estimado de más de 250 mil habitantes y alrededor de 7.000 comercios e industrias.

Según informaron desde el gobierno provincial, la infraestructura troncal —que transporta el gas hasta los puntos de abastecimiento— está prácticamente terminada. Solo resta una prueba hidráulica en un tramo puntual para completar la obra y su conexión con el sistema mayor.

A partir de esa instancia, se abrirá una nueva etapa: el desarrollo de redes secundarias que permitan llevar el servicio a cada barrio. Esta tarea estará a cargo de municipios, comunas y empresas distribuidoras, mientras que los usuarios deberán gestionar las conexiones domiciliarias para acceder al suministro.

Desde la empresa provincial Enerfe indicaron que en algunas localidades ya cuentan con la subdistribución y serán responsables de la operación y el mantenimiento del servicio, incluyendo atención de emergencias y nuevas conexiones. No obstante, el acceso efectivo no será inmediato y dependerá del avance de las obras complementarias.

El proyecto beneficiaría a unos 100.000 usuarios potenciales y también alcanzaría a instituciones que actualmente no cuentan con gas natural. En términos productivos, la disponibilidad del recurso podría reducir costos energéticos y generar condiciones para nuevas inversiones, aunque esos efectos estarán sujetos a la concreción de las redes locales y la adopción del servicio por parte de los usuarios.