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La creación de empresas cayó a su nivel más bajo desde la crisis de 2002, según un informe privado

Un relevamiento de CP Consultora advierte que la apertura de nuevas firmas se encuentra en mínimos históricos y que la inversión continúa en retroceso. Especialistas señalan que el problema no radica en el cierre de empresas, sino en la falta de nuevos proyectos que impulsen la actividad y el empleo.

02 de agosto de 2026


La creación de empresas en Argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas dos décadas. De acuerdo con un informe de CP Consultora, la apertura de nuevas firmas se ubica en niveles comparables a los registrados durante la crisis económica de 2001-2002, en un contexto marcado por la caída de la inversión, el enfriamiento de la actividad y la debilidad del mercado laboral.

Según el relevamiento, el principal problema no es un incremento extraordinario en el cierre de empresas, sino la escasa aparición de nuevos emprendimientos que permitan compensar esas bajas y sostener el dinamismo del entramado productivo.

El economista Pablo Moldovan, integrante de la consultora, explicó que “las empresas que se cierran están en números normales, pero la apertura de empresas no arranca”. En ese sentido, sostuvo que en un proceso de transformación económica debería observarse el surgimiento de nuevas actividades y compañías que reemplazaran a las que desaparecen, algo que actualmente no ocurre.

Menos empresas y menor generación de empleo

El informe señala que la baja creación de firmas está acompañada por una reducción en la cantidad de empresas activas y en los niveles de empleo formal. Para los analistas, el escenario responde más a un proceso de ajuste recesivo que a una reconversión productiva.

“La tasa de apertura de nuevas empresas está en los niveles de la crisis de 2001-2002, coherente con una economía anémica y sin un horizonte claro, aun para el mundo empresario”, sostiene el documento.

Además, advierte que los sectores que muestran un mejor desempeño no están generando nuevas fuentes de trabajo ni impulsando la aparición de emprendimientos que compensen la retracción del resto de la economía.

La inversión sigue sin recuperarse

El escenario también se refleja en los indicadores de inversión. Datos del Indec muestran que la formación bruta de capital acumula cuatro trimestres consecutivos de caída y que, durante el primer trimestre de 2026, descendió un 11,6% interanual, pese a que el Producto Bruto Interno (PBI) registró un crecimiento del 2,3%.

Por su parte, un informe de Orlando J. Ferreres & Asociados indicó que la inversión cayó un 6,2% interanual en junio y acumula un retroceso del 7,6% en el primer semestre del año. La baja fue especialmente marcada en maquinaria y equipos, con una contracción del 11,2% respecto del mismo período de 2025.

Los analistas sostienen que, si bien algunos sectores mostraron mejoras puntuales, todavía no existen señales consistentes de recuperación que permitan anticipar un cambio de tendencia.

Consumo y actividad con señales débiles

El panorama también encuentra respaldo en otros indicadores económicos. Un informe de la consultora Qualy señala que el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en mayo un crecimiento interanual de apenas 0,2%, mientras que la medición desestacionalizada mostró una caída del 0,5% respecto de abril.

En tanto, las ventas de las pequeñas y medianas empresas crecieron apenas 0,9% en la comparación interanual, impulsadas por factores estacionales como el pago del aguinaldo y el Mundial de Fútbol, aunque en términos mensuales retrocedieron 1,3%. En el acumulado del primer semestre, las ventas pymes muestran una caída del 2,5%.

Para los especialistas, la combinación de baja inversión, consumo debilitado y escasa creación de empresas configura un escenario que limita las posibilidades de crecimiento de la economía y dificulta la generación de empleo formal en el mediano plazo.