El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Santa Fe registró en agosto una suba del 1,8%, según el informe difundido este viernes por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC). El dato se ubicó una décima por encima de la inflación nacional, que fue del 1,7% de acuerdo con el INDEC.
Con este nuevo registro, la inflación acumulada en la provincia durante los primeros ocho meses de 2026 llegó al 21,6%, mientras que la variación interanual alcanzó el 34,2%.
Los rubros que más aumentaron
Entre los capítulos relevados por el IPEC, Otros bienes y servicios encabezó las subas de agosto con un incremento del 2,6%. En segundo lugar se ubicó Atención médica y gastos para la salud, con el 2,5%, seguido por Vivienda y servicios básicos, que aumentó un 2,4%.
También registraron incrementos por encima o en línea con el nivel general Alimentos y bebidas y Equipamiento y mantenimiento del hogar, ambos con una variación del 1,9%.
Por debajo del promedio provincial quedaron Educación, con una suba del 1,7%; Transporte y comunicaciones, con 1,6%; y Esparcimiento, con 1,4%.
La única categoría que mostró una caída durante agosto fue Indumentaria, con una variación negativa del 0,5%, principalmente por las liquidaciones correspondientes a la temporada de invierno.

Alimentos tuvo el mayor impacto en el índice
Aunque el capítulo Alimentos y bebidas aumentó un 1,9%, fue el que tuvo mayor incidencia en el resultado general del IPC santafesino. Por el peso que tiene dentro de la canasta de consumo, aportó 0,67 puntos porcentuales al índice de agosto.
Dentro de este rubro se observaron fuertes diferencias entre productos, especialmente en frutas y verduras, donde la estacionalidad generó variaciones importantes.
La cebolla tuvo el mayor incremento, con una suba del 38,5%, y alcanzó un precio promedio de $2.258,75 por kilo. Le siguieron la banana, con un aumento del 38,1%, a $3.701,45 el kilo, y la papa, que subió 27%, hasta $2.397,07.
En el otro extremo, el tomate redondo bajó un 22,9%, la lechuga cayó un 14,8% y la naranja prácticamente no tuvo modificaciones, con una variación positiva del 0,4%.
Las carnes mostraron mayor estabilidad
En carnes, pescados y embutidos, el comportamiento fue más moderado. El jamón cocido fue el producto que más aumentó, con una suba del 5,2%, hasta un precio promedio de $20.468,12 por kilo. El salame aumentó 2,3% y el filet de merluza fresco, 1,9%.
En cambio, algunos de los principales cortes y productos registraron bajas. La paleta cayó 1,3%, el cuadril y el pollo entero bajaron 1,1%, mientras que la carne picada especial tuvo una disminución del 0,6%.
El asado prácticamente no tuvo variación, con un incremento del 0,3%, y llegó a un precio promedio de $21.298,46 por kilo. La nalga y el hígado, por su parte, aumentaron apenas 0,1%.
Qué pasó con almacén y lácteos
Entre los productos de almacén, las mayores subas correspondieron a los fideos secos tipo guisero, con 4,6%; el café molido de 500 gramos, con 4,4%; el arroz blanco simple, con 4,2%; y las galletitas dulces sin relleno, que aumentaron 4%.
También hubo productos que registraron bajas: el vino común cayó 1,9% y la yerba mate de 500 gramos, 1,1%. El azúcar aumentó 0,7% y el pan de mesa, 0,8%.
En el segmento de lácteos y huevos, el yogur firme de 195 cc tuvo la mayor suba, con 3,4%, seguido por el queso crema, con 2,1%, y la leche en polvo entera, con 1,4%.
Los huevos de gallina por docena fueron uno de los pocos productos del grupo que bajaron, con una retracción del 1,8%. La leche fresca entera en sachet aumentó 0,1% y se ubicó en $2.125,97 por litro, mientras que el queso sardo subió 0,2% y la manteca, 0,9%.