La histórica cooperativa láctea SanCor fue declarada en quiebra por la Justicia de Rafaela luego de que el propio directorio reconociera la imposibilidad de sostener su funcionamiento y de alcanzar un acuerdo con sus acreedores. La decisión marca un punto de inflexión en la crisis de una de las empresas más emblemáticas del sector agroindustrial argentino, que arrastraba un prolongado deterioro financiero.
El fallo se dictó en el marco del concurso preventivo iniciado en febrero de 2025, proceso que finalmente fracasó ante la falta de una propuesta viable para reestructurar la deuda. Según la sentencia, la empresa acumuló un pasivo de magnitud extraordinaria, con obligaciones por miles de millones de pesos y decenas de millones de dólares, a lo que se sumó una creciente deuda generada durante el propio concurso.
Entre los factores determinantes, el tribunal destacó la incapacidad de SanCor para afrontar sus compromisos corrientes, incluyendo salarios, cargas sociales, impuestos y pagos a proveedores. La situación se agravó con el paso de los meses, ya que la empresa continuó generando nuevas deudas a un ritmo estimado de miles de millones de pesos mensuales, sin lograr revertir la caída de su actividad productiva.
El cuadro fue calificado como de “insolvencia estructural”, es decir, una imposibilidad permanente de generar ingresos suficientes para sostener la operatoria. Las plantas industriales operaban muy por debajo de su capacidad, algunas incluso paralizadas, mientras que la pérdida de contratos y proveedores profundizó la crisis.
En este contexto, la propia cooperativa solicitó su quiebra, lo que, según la legislación vigente, tiene prioridad sobre los pedidos realizados por acreedores. El tribunal consideró que insistir con el proceso preventivo solo implicaría prolongar una situación inviable y aumentar el perjuicio para el conjunto de los acreedores.
La sentencia también descartó la aplicación de mecanismos de salvataje, al entender que no existían condiciones reales para una reestructuración exitosa ni para la continuidad de la empresa bajo otro esquema. En cambio, se resolvió avanzar con la quiebra y la liquidación ordenada del patrimonio.
No obstante, el fallo dispuso la continuidad parcial de la actividad productiva. Esta medida busca preservar el valor de la empresa en marcha, evitar una interrupción abrupta y sostener los puestos de trabajo mientras se organiza la venta de los activos. Actualmente, SanCor cuenta con más de 900 empleados.
El proceso de liquidación se realizará mediante la venta de las unidades productivas, marcas y bienes de la empresa, ya sea en conjunto o por separado. El objetivo es maximizar el valor de recuperación para satisfacer, en la medida de lo posible, los créditos verificados.
De este modo, la Justicia intenta equilibrar los intereses en juego: por un lado, la necesidad de dar una salida ordenada a la crisis; y por otro, la preservación de valor económico y social en una compañía que supo ser un actor clave en la industria láctea nacional.

