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“La justicia que no mira al otro no es justicia”: la carta de Aldo Alurralde

El juez federal Aldo Alurralde, futuro integrante de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, difundió una extensa reflexión sobre la solidaridad, la empatía y el rol de los jueces, en medio de la discusión generada por el fallo del máximo tribunal provincial sobre el tope a las jubilaciones de privilegio. Sin mencionar directamente a los ministros ni cuestionar de manera expresa la sentencia, sostuvo que las decisiones judiciales deben contemplar que detrás de cada expediente hay personas, historias y necesidades.

10 de agosto de 2026


El juez federal Aldo Alurralde difundió una carta titulada “Cuando la justicia no mira al otro: del expediente a la solidaridad, la empatía y el sentido de comunidad”, en la que reflexiona sobre el papel de la Justicia y la necesidad de incorporar una mirada social a las decisiones de los tribunales.

La publicación se conoció en el marco de la repercusión que generó el reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe relacionado con el tope aplicado a las jubilaciones, aunque Alurralde no menciona expresamente la resolución ni identifica a sus autores.

El texto adquiere especial relevancia por el lugar que ocupará Alurralde en el Poder Judicial provincial. El actual juez federal fue propuesto por el gobernador Maximiliano Pullaro para integrar la Corte Suprema santafesina y su pliego fue aprobado por la Legislatura en febrero de este año, junto con los de Jorgelina Genghini y Diego Maciel. Los tres fueron designados para cubrir las vacantes que dejarán Eduardo Spuler, Roberto Falistocco y Rafael Gutiérrez, quienes anunciaron su salida del máximo tribunal durante 2026.

“La justicia que no mira al otro no es justicia”

Uno de los principales ejes de la carta es la relación entre la función judicial y la solidaridad. Alurralde sostiene que los jueces no resuelven únicamente sobre expedientes, normas o cuestiones técnicas, sino sobre situaciones que involucran directamente a personas.

En ese sentido, plantea que detrás de cada expediente existe “una historia, una necesidad y muchas veces una angustia que no puede ser ignorada”.

Para el futuro ministro de la Corte santafesina, la solidaridad no debe reemplazar los derechos ni las normas jurídicas, pero tampoco puede quedar completamente fuera del razonamiento judicial.

Según su planteo, el juez debe explicar de qué manera armoniza los intereses individuales con las obligaciones de consideración hacia otras personas y hacia la comunidad.

La mirada sobre el sistema previsional

Alurralde dedica una parte central de su reflexión al sistema de jubilaciones. Allí sostiene que la previsión social no puede ser entendida exclusivamente como un mecanismo de ahorro individual, sino como una herramienta de protección colectiva.

El juez destaca el principio de solidaridad previsional, mediante el cual los trabajadores activos realizan aportes que contribuyen al financiamiento de las jubilaciones y pensiones, con la perspectiva de que las generaciones futuras sostengan el sistema cuando esos trabajadores se retiren.

También remarca que esa solidaridad no implica simplemente recibir en función de lo aportado, sino que contempla las diferentes realidades económicas y laborales de quienes forman parte del sistema.

En ese punto, sostiene que quienes tienen mayores ingresos contribuyen proporcionalmente más y ayudan a garantizar una protección para quienes tuvieron salarios menores, empleos informales o trayectorias laborales incompletas.

El recuerdo de su madre

Uno de los pasajes más personales de la carta aparece cuando Alurralde recuerda una enseñanza de su infancia.

Cuenta que su madre tenía un kiosco junto al Sanatorio Mayo de Santa Fe y que, cuando personas provenientes del interior llegaban para acompañar a familiares internados y no tenían dónde alojarse, les abría las puertas de su casa.

Según relata, les permitía bañarse, cocinar, lavar su ropa y descansar, sin esperar ningún reconocimiento a cambio.

El juez utiliza esa experiencia familiar para explicar su concepción de la solidaridad y cómo aquellos gestos cotidianos terminaron influyendo en su manera de entender la convivencia y la Justicia.

También reivindica pequeñas acciones que, según plantea, todavía persisten en las comunidades del interior: vecinos que llevan a otros al médico, comparten comida, prestan herramientas o acompañan a familias atravesadas por dificultades.

Una definición sobre el rol de los jueces

Hacia el final de la carta, Alurralde profundiza su reflexión sobre la función judicial y advierte sobre el riesgo de reducir la Justicia a una cuestión exclusivamente formal.

Sostiene que un fallo puede ser técnicamente correcto desde el punto de vista jurídico y, al mismo tiempo, generar una consecuencia que considere injusta desde una perspectiva social.

En una de las frases más contundentes de su escrito, afirma: “la justicia que no mira al otro no es justicia: es solo burocracia con toga leguleya”.

También plantea que una resolución judicial que deje de lado a una persona vulnerable puede constituir, más allá de su corrección formal, una derrota moral para la comunidad.

El futuro integrante de la Corte sostiene así una concepción de la función judicial en la que el Derecho debe trascender la aplicación mecánica de normas y considerar también el impacto de las decisiones sobre las personas.

Una carta con especial relevancia ante su futura llegada a la Corte

La reflexión de Alurralde cobra una dimensión particular por su próxima incorporación al máximo tribunal santafesino. Su designación forma parte del proceso de renovación de la Corte provincial iniciado a partir de las salidas anunciadas de Spuler, Falistocco y Gutiérrez.

Aunque en su carta no realiza una crítica directa al fallo sobre las jubilaciones ni anticipa cómo actuaría ante futuros casos previsionales, el juez deja expuesta una definición sobre el ejercicio de la magistratura: las decisiones judiciales deben mirar más allá del expediente y tener presente a las personas afectadas por ellas.

Su mensaje concluye retomando la enseñanza de su madre: la verdadera Justicia comienza cuando se deja de pensar únicamente en uno mismo y se mira al otro como un igual.