Lácteos Verónica profundizó su crisis financiera y se presentó en concurso preventivo de acreedores con un pasivo declarado de $15.945 millones. La medida fue presentada ante la Justicia comercial con el objetivo de evitar la quiebra de la histórica compañía láctea, que atraviesa desde hace meses una fuerte paralización de su actividad y dificultades para afrontar sus compromisos.
La presentación tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 34, de la ciudad de Buenos Aires. El cuadro financiero informado por la empresa incluye $4.745 millones en obligaciones bancarias y más de 2.900 cheques rechazados, cuyo monto supera los $11.200 millones.
Entre las entidades financieras involucradas aparecen Catalinas Cooperativa de Crédito, Credibel, Banco Galicia, Banco Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad, Banco Industrial, Banco Nación y Banco Macro. A estas obligaciones se suman las deudas con proveedores y otros acreedores vinculados con la actividad de la empresa.
Tres plantas santafesinas afectadas
El deterioro financiero estuvo acompañado por una crisis productiva y laboral que impactó en las tres plantas que Lácteos Verónica posee en Santa Fe: Clason, Lehmann y Suardi.
La compañía interrumpió la producción y dejó de afrontar el pago de salarios, lo que generó reclamos de los trabajadores por los haberes adeudados y por la continuidad de sus puestos de trabajo.
La situación también alcanzó a unos 150 productores tamberos que abastecían de leche a la empresa. Las estimaciones ubicaron las acreencias con este sector en alrededor de USD 60 millones, por lo que el conflicto se extendió a distintos eslabones de la cadena productiva.
Antes de recurrir al concurso preventivo, la empresa había intentado avanzar con un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) que contemplaba la desvinculación de unos 200 trabajadores. Sin embargo, esa alternativa no logró destrabar el conflicto y continuaron las dificultades para sostener la actividad.
Asistencia a trabajadores
Ante la falta de pago de salarios, el Gobierno de Santa Fe implementó asistencia económica y alimentaria destinada a las familias afectadas. También la Municipalidad de Suardi colaboró durante un período con la entrega de alimentos.
Los trabajadores de las tres plantas recurrieron además a legisladores provinciales para exponer la situación y reclamar respuestas ante la paralización de la actividad.
Desde el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, encabezado por Roald Báscolo, señalaron que la posibilidad de una presentación judicial era un escenario que ya se contemplaba debido a la evolución del conflicto.
En Lehmann, el delegado de Atilra, Domingo Possetto, había expresado la incertidumbre que atravesaban los trabajadores frente a la falta de definiciones de la empresa y remarcó que el objetivo del personal era poder retomar sus tareas y cobrar los salarios adeudados.
Una alternativa para reactivar la planta de Suardi
En medio de la crisis, surgió una alternativa para recuperar parcialmente la actividad en una de las instalaciones. La cooperativa cordobesa Copalac, integrada por productores tamberos y con sede en Morteros, acordó con Verónica operar a fasón la planta de Suardi, en el departamento San Cristóbal.
El acuerdo contempla el ingreso de leche cruda para realizar el proceso de secado y posterior elaboración de leche en polvo. La operatoria permitiría reincorporar provisoriamente a unos 30 trabajadores, aunque se trata de una solución parcial frente a la situación que atraviesan las tres plantas.
Desde Atilra indicaron que Copalac asumirá la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de seguridad social correspondientes a los empleados que sean incorporados para trabajar bajo este esquema.
Una empresa con trayectoria exportadora
Lácteos Verónica tiene una extensa trayectoria en la industria láctea y tradicionalmente produjo quesos, manteca y leche en polvo, con parte de su producción destinada al mercado internacional.
Entre enero de 2020 y abril de 2025, las exportaciones de la compañía superaron los USD 102 millones, con operaciones hacia países como Argelia y otros mercados de África y Medio Oriente.
El concurso preventivo abre ahora una nueva instancia judicial para una empresa que busca reordenar sus obligaciones y evitar la quiebra, mientras trabajadores, productores tamberos, bancos y proveedores aguardan definiciones sobre el futuro de la compañía y la posibilidad de recuperar su actividad.