Puerto Madryn será el escenario este martes de una nueva cumbre de Provincias Unidas, el espacio que integran varios gobernadores que pretenden instalarse como tercera vía frente a la polarización entre kirchnerismo y mileísmo. El anfitrión será el chubutense Ignacio Torres, quien recibirá a Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Martín Llaryora (Córdoba) y Claudio Vidal (Santa Cruz). También se espera la participación de Claudio Sadir (Jujuy) y del candidato a diputado cordobés Juan Schiaretti.
Más que una foto conjunta, los mandatarios buscarán mostrar capacidad de coordinación política y músculo institucional. En la agenda se destacan reclamos económicos vinculados al sector industrial y energético, en un contexto de tensión con la Casa Rosada por la decisión de acotar la vigencia de las “retenciones cero” a las exportaciones.
Torres pondrá sobre la mesa el malestar de Chubut por lo que considera un incumplimiento del Gobierno nacional: la eliminación de los derechos de exportación al petróleo convencional, una promesa que nunca se concretó. Según su entorno, la provincia y los gremios ya hicieron sacrificios locales —desde reducción de regalías hasta cambios en esquemas laborales— y ahora esperan respuestas.
La jornada comenzará con una visita a la planta de Aluar, la principal productora de aluminio del país, golpeada por los aranceles impuestos por Estados Unidos. La recorrida pretende reforzar el mensaje central: industria nacional que reclama previsibilidad y reglas claras para competir en el mercado internacional.
Luego, en conferencia de prensa desde el Hotel Rayentray, Torres y sus pares delinearán los próximos pasos del bloque, que planea llevar sus reuniones a Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires. En paralelo, avanza la idea de replicar el esquema a nivel local con un frente de “Ciudades Unidas” impulsado por intendentes patagónicos.
El espacio enfrenta tres desafíos inmediatos: llegar fortalecido a las elecciones legislativas de octubre, sumar nuevos mandatarios como Orrego (San Juan), Weretilneck (Río Negro) y Figueroa (Neuquén), y consolidar un interbloque legislativo en el Senado con radicales, peronistas no kirchneristas y libertarios disidentes.
Con expectativas y advertencias en partes iguales, la reunión en Puerto Madryn se perfila como un punto de inflexión para Provincias Unidas, que intenta capitalizar el descontento con la Nación y consolidarse como un actor político con agenda propia.

