El periodista deportivo de Veo, Eduardo González Riaño, se refirió a la muerte de Leopoldo Jacinto Luque y manifestó que “uno se venía preparando, porque en este tiempo de internación que tuvo en Mendoza en un contacto con muchos amigos y con la esposa, nos informaba cómo iba, primero la evolución y luego la involución. Esto nos apena y mucho por su humildad, nunca chapeó, como algunos que ostentan los títulos de campeones; él no, era absolutamente humilde. Más allá de su gran gesta deportiva, es uno de los 42 campeones mundiales en la historia del fútbol argentino y ya se han ido seis, el último Maradona y ahora Leopoldo”.
“Entró en la nombradía del fútbol grande de grande, aquí hizo las inferiores en Unión, de allí a Sportivo Guadalupe cuando jugaba en Liga Santafesina. Unión para no dejarlo libre, lo dejó ir de gira por el noroeste, donde jugó en Jujuy, en Salta, hizo el servicio militar, volvió a Santa Fe, Unión lo deja libre y comenzó a trabajar con nosotros en Canal 13, jugando en los equipos de utilería del canal, donde yo era director técnico”, recordó.
“En ese tiempo, tuvo un punto de inflexión, fue a jugar a Atenas de Santo Tomé, juega en la Liga e hizo como 40 goles. Unión lo volvió a traer y lo prestó a Central, jugó en Primera, volvió a Unión, participó en el ascenso del 74. En el Unión del 75 vino otro punto de inflexión y allí explotó”, indicó.
“Uno habla de las grietas, como era Bilardo – Menotti, pero antes no era Bilardo, era Menotti y el Toto Lorenzo, y uno como amigo de Menotti en ese momento le decíamos Luque a la Selección y Menotti decía ´son picapiedras´, en chiste. Allí va a River, con debut en la Bombonera, en el clásico, con gol y triunfo en River, donde tuvo una gran historia con títulos”, expresó.
“Ya en la etapa posterior, volvió a Unión por un gesto, porque sabía la cotización que tenía. Luego anduvo por México y demás, terminó recalando en Mendoza, que fue su ciudad en la vida hasta el final”, afirmó.
“Me queda de recuerdo el tiempo compartido, su sencillez y su halo de gloria que transmitía naturalmente sin querer mostrarlo”, finalizó.

