La situación del sistema de salud pública en la provincia ha alcanzado un punto de extrema tensión, según lo manifestado por Leandro Goldsack, referente del Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad (Siprus). El dirigente gremial señaló que el desfasaje entre los aumentos salariales y la inflación galopante ha licuado el poder adquisitivo de los trabajadores, generando un malestar generalizado en los efectores. Desde el gremio sostienen que, sin una propuesta paritaria que contemple la realidad económica actual, el sostenimiento de los servicios esenciales se vuelve una tarea prácticamente imposible.
Además de la cuestión salarial, Goldsack hizo especial hincapié en la crítica falta de insumos y medicamentos que afecta el funcionamiento diario de los hospitales y centros de salud. Esta carencia no solo dificulta la labor de los profesionales, sino que pone en riesgo directo la atención de los pacientes más vulnerables que dependen exclusivamente de la salud estatal. “Estamos trabajando con lo mínimo, priorizando emergencias porque no sabemos cuándo llegará la próxima partida de materiales básicos”, lamentó el representante de Siprus.
La precarización laboral es otro de los ejes que profundiza el conflicto, con una gran cantidad de profesionales que aún se desempeñan bajo contratos temporales o regímenes de monotributo sin estabilidad. Goldsack denunció que las promesas de pases a planta permanente se han dilatado excesivamente, lo que genera una fuga de especialistas hacia el sector privado o incluso hacia otras provincias. Para el gremio, esta pérdida de capital humano es un daño que tardará años en repararse si no se toman medidas urgentes de fondo.
Finalmente, desde Siprus adelantaron que, ante la falta de una convocatoria oficial que ofrezca soluciones concretas, se intensificarán las medidas de fuerza en todo el territorio provincial. Goldsack concluyó reafirmando que el compromiso de los profesionales con la salud pública sigue intacto, pero que es responsabilidad del Estado garantizar las condiciones mínimas para ejercer la medicina con dignidad. La comunidad médica permanece en estado de asamblea permanente, a la espera de una señal política que evite la paralización total de los servicios.
