La ciudad de Santa Fe puso en marcha un proceso participativo para debatir y proyectar el futuro de sus entornos ribereños, áreas estratégicas atravesadas por ríos, lagunas y humedales que forman parte de su identidad territorial y ambiental.
La presentación oficial se realizó en el Museo de la Constitución y estuvo encabezada por el intendente Juan Pablo Poletti, junto a funcionarios municipales, representantes de instituciones intermedias y especialistas convocados para integrar una Comisión Especial que analizará posibles usos y desarrollos urbanos en sectores comprendidos entre la laguna Setúbal, el corredor de la Ruta Nacional 168 y la costa del río Salado.
La iniciativa busca construir consensos para una planificación urbana sostenible que contemple la protección ambiental, el ordenamiento del suelo y la convivencia con los sistemas hídricos.
“Los entornos urbanos ribereños son una figura nueva que nos permite proyectar la ciudad mirando al río”, afirmó Poletti durante la apertura del encuentro. El intendente planteó que el desafío consiste en comprender la dinámica del agua y transformar ese vínculo en una oportunidad para el desarrollo urbano.
Según explicó, el objetivo es avanzar hacia un nuevo marco normativo que reconozca el valor estratégico de estas áreas y promueva políticas urbanas sostenibles con participación ciudadana y articulación entre el sector público y privado.
El proceso es impulsado por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica y prevé instancias de debate, análisis técnico y consultas con especialistas para definir criterios comunes sobre el futuro de los bordes ribereños.
El secretario del área, Eduardo Rudi, destacó que la propuesta debe entenderse como un proceso colectivo más que como un proyecto cerrado. “El proceso va a terminar con un proyecto, que será la normativa que reglamente los espacios urbanos ribereños”, señaló.
La subsecretaria de Ordenamiento Territorial, Raquel Wendler, remarcó que el actual Reglamento de Ordenamiento Urbano reconoce áreas ribereñas y cordones verdes, aunque sin una regulación específica. En ese sentido, explicó que la propuesta incorpora una nueva figura jurídica —los Entornos Urbanos Ribereños— para abordar estos espacios de manera integral y con criterios de adaptación ambiental.
“Lo que buscamos es cambiar la idea de que lo que nos separa es una línea”, expresó la funcionaria al referirse a la relación entre la ciudad y sus cursos de agua.
Durante la jornada también expusieron especialistas invitados como Fernando Álvarez de Celis, director ejecutivo de la Fundación Tejido Urbano, y Álvaro García Resta, titular de la Sociedad Central de Arquitectos.
Álvarez de Celis advirtió sobre los riesgos del crecimiento urbano desordenado en las ciudades argentinas y subrayó la necesidad de definir con planificación qué áreas pueden urbanizarse y cuáles deben preservarse.
“Hay que preservar la relación con el río entendiendo la sustentabilidad ambiental, pero también generar lugares donde la población pueda asentarse con infraestructura y servicios”, sostuvo.
La creación de la Comisión Especial, establecida mediante la Resolución N.º 922, tendrá entre sus funciones revisar la normativa vigente vinculada a humedales y sistemas hídricos, analizar la situación actual de la interfase urbano-ribereña y elaborar lineamientos para futuras regulaciones urbanas y ambientales.
Con más del 70 % de su ejido compuesto por ríos, lagunas y bañados integrados al sitio Ramsar Delta del Paraná, Santa Fe busca consolidar herramientas que permitan compatibilizar el crecimiento urbano con la preservación ambiental y la resiliencia frente a riesgos climáticos e hídricos.
La propuesta se alinea además con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, particularmente aquellos relacionados con ciudades sostenibles, acción climática y protección de ecosistemas.

