Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán continúan en Islamabad con avances limitados y fuertes diferencias, en un contexto de alta tensión regional. En ese escenario, el presidente estadounidense Donald Trump restó importancia a la posibilidad de alcanzar un acuerdo.
“Si llegamos o no a un acuerdo, me da igual. Hemos ganado”, afirmó el mandatario ante la prensa, al sostener que su país obtuvo ventajas en el conflicto. Además, señaló que evaluará en el corto plazo si la delegación iraní actúa “de buena fe” durante las conversaciones.
Los contactos diplomáticos, que cuentan con la mediación de Pakistán, ya incluyeron al menos dos rondas de intercambio entre representantes de ambos países, con una tercera instancia prevista en las próximas horas. Según trascendió, los equipos técnicos trabajan en propuestas que van más allá de un alto el fuego temporal.
Sin embargo, las negociaciones siguen condicionadas por reclamos cruzados. Desde Teherán insisten en la necesidad de un cese total de hostilidades en la región —incluido el frente en Líbano— y en la liberación de activos financieros bloqueados, mientras que Washington mantiene como prioridad limitar el desarrollo nuclear iraní.
En paralelo, el conflicto suma nuevos focos de tensión, especialmente en torno al Estrecho de Ormuz, donde la presencia militar y las advertencias iraníes elevan la preocupación internacional.
Pese a este escenario, las delegaciones continúan el diálogo en busca de un entendimiento que permita desescalar la crisis, aunque por el momento no hay señales concretas de un acuerdo inminente.


