El relevamiento de ventas minoristas correspondiente al mes de julio ratificó la tendencia contractiva del consumo a nivel nacional, tras un breve e intermitente repunte en junio impulsado por el cobro del aguinaldo y eventos puntuales. De acuerdo con los datos difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad comercial registró un descenso interanual cercano al 3,8% y una caída previa en la comparación mensual.
En diálogo con los medios, Roberto Slobodianuck, representante del sector comercial local y de CAME Santa Fe, graficó la dinámica de la actividad:
“La ‘burbuja’ de junio se terminó. Hablamos de aguinaldo, eventos como el Mundial en su momento y ese pequeño repunte de consumo propio de la ocasión que duró poco. En julio volvimos a la normalidad de una tendencia a la baja que llevamos durante casi 14 meses de caída interrumpidos solo por junio. La realidad del comercio no cambió y la situación se pone cada vez más difícil”, sostuvo Slobodianuck.
Alerta por el nivel de morosidad y las tasas financieras
Más allá de los rubros específicos —donde la mayoría de las áreas mostraron retracciones con excepción de ligeras variaciones positivas en ferretería y electricidad—, desde el sector expresaron una especial preocupación por la acumulación de deudas en los hogares.
Slobodianuck advirtió sobre el incremento en los niveles de morosidad de los consumidores, un fenómeno que comenzó en el sistema bancario, se extendió a las tarjetas de crédito y créditos prendarios, y hoy impacta de lleno en las plataformas fintech y billeteras virtuales.
“Muchos usuarios recurren a financiamientos o créditos rápidos por necesidad ante la falta de liquidez o el exceso en sus límites bancarios. Sin embargo, se aplican tasas de interés sumamente elevadas. Es un negocio financiero que criticamos con fuerza porque cuanto más gasta la gente en saldar intereses, menos capacidad le queda para volcar al consumo de cercanía”, afirmó.
La respuesta a la polémica con Mercado Libre
La publicación del informe de CAME generó repercusiones públicas luego de que el fundador de Mercado Libre, Marcos Galperin, cuestionara las métricas del relevamiento. Al ser consultado sobre las críticas cruzadas, el dirigente comercial diferenció las metodologías y ponderó el alcance del estudio:
“Nuestra metodología mide el comercio físico: la tienda, el almacén, la ferretería de barrio. Son casi 2.000 muestras en todo el país con un trabajo muy exhaustivo. No negamos el crecimiento que puedan registrar plataformas como Mercado Libre, pero son canales y realidades distintas”, explicó Slobodianuck.
En ese sentido, aclaró la incidencia del comercio electrónico en el total de la actividad comercial del país:
“La incidencia de la venta online dentro de toda la venta minorista nacional sigue siendo de un canal minoritario, de entre un 10% y un 12%. Hoy los canales digitales son aliados del comerciante, pero su volumen no alcanza para mover la aguja o compensar la caída que sufre el comercio físico tradicional”, concluyó el referente del sector.