El Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe imputó formalmente esta mañana al traumatólogo Sebastián Grin por desobedecer una orden judicial previa dictada por el Tribunal de Familia. Si bien el profesional también enfrenta una denuncia por abuso sexual con acceso carnal, la Justicia aclaró que, por el momento, solo se avanzará penalmente sobre el incumplimiento de la medida restrictiva.
¿Por qué no se imputó el abuso sexual aún?
El fiscal del caso, Matías Broggi, explicó que la evidencia reunida hasta la fecha no alcanza el “estándar de verosimilitud” necesario para formular una imputación penal por el delito de abuso sexual. No obstante, subrayó que la hipótesis no ha sido descartada y que la investigación continúa activa en busca de pruebas más contundentes.
Medidas cautelares impuestas
Dado que el delito de desobediencia no conlleva penas de cumplimiento efectivo, el acusado permanecerá en libertad, pero bajo reglas de conducta estrictas para garantizar la seguridad de la denunciante y el proceso:
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Prohibición total de contacto y acercamiento hacia la víctima.
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Tratamiento psicológico obligatorio, con reportes de avance al MPA.
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Curso de reeducación emocional a cargo de la Municipalidad.
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Fianza económica a nombre de un tercero como garantía.
El control de estas medidas quedará en manos de una agencia especializada, y el fiscal advirtió que la libertad del imputado depende del cumplimiento riguroso de estas condiciones.
Atención a la víctima
Por su parte, la mujer denunciante ha sido derivada al área de Género y Diversidades de la Municipalidad para recibir acompañamiento y contención psicológica mientras avanza la causa penal.
Una historia de denuncias cruzadas
El caso presenta un historial complejo de conflictos legales. En enero pasado, Grin había denunciado a su expareja por violencia, lo que derivó en una imputación contra ella en ese momento. Sin embargo, la mujer sostiene que ya había radicado múltiples denuncias contra el médico desde agosto de 2024 en el Centro Territorial de Denuncias y la Comisaría Primera, con lesiones constatadas.
La denunciante afirmó que, tras aquel episodio de enero, el profesional intentó retomar el vínculo y, ante su negativa, comenzaron las nuevas amenazas. Además, señaló que Grin habría incumplido una orden judicial previa que le prohibía realizar publicaciones sobre ella en redes sociales.
Luego de esto, el 22 de agosto pasado, Grin fue imputado por los delitos de lesiones dolosas agravadas y amenazas simples. La acusación se centra en dos episodios específicos. El primero, ocurrido en abril de este año, corresponde a lesiones leves dolosas agravadas por el vínculo. El segundo hecho, registrado en agosto, involucra amenazas simples ya que la víctima denunció haber recibido mensajes intimidatorios vía WhatsApp en los que el acusado advertía que iba a “prenderla fuego”.

