Una familia debió ser hospitalizada este jueves por la noche luego de sufrir una intoxicación por monóxido de carbono en una vivienda ubicada en la zona norte de Rosario. El hecho afectó a una mujer de 38 años y a sus tres hijas menores de edad, quienes fueron asistidas por personal del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) tras presentar síntomas compatibles con la inhalación del denominado “asesino invisible”.
El episodio ocurrió minutos después de las 22 en un departamento del complejo Fonavi situado sobre calle Homero Manzi al 2500. Según informaron fuentes oficiales, fue el padre de las niñas quien, al regresar al domicilio, encontró a su pareja y a las tres menores en evidente mal estado.
Al advertir la situación, sospechó que podía tratarse de una intoxicación por monóxido de carbono, un gas altamente tóxico que se produce por la combustión incompleta de artefactos alimentados a gas, como estufas o calefactores, especialmente durante los meses de bajas temperaturas.
El rápido accionar evitó una tragedia
Pocos minutos después llegó un hermano del hombre, quien colaboró para sacar a la mujer y a las niñas del departamento y trasladarlas a la vereda, donde pudieron respirar aire fresco mientras aguardaban la llegada de la ambulancia.
Al arribar al lugar, la médica del Sies confirmó el cuadro de intoxicación por monóxido de carbono y dispuso el traslado de toda la familia al Sanatorio de la Mujer para recibir atención especializada. El padre también debió ser asistido por el personal sanitario.
Gracias a la rápida intervención y al reconocimiento de los síntomas, el episodio no tuvo consecuencias fatales.
El monóxido de carbono, un peligro silencioso
El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e imperceptible para las personas, razón por la cual se lo conoce como el “asesino invisible”. Su inhalación puede provocar dolor de cabeza, mareos, náuseas, somnolencia, confusión y pérdida del conocimiento. En casos severos, la intoxicación puede derivar en la muerte si no se recibe atención médica de manera inmediata.
Con la llegada del invierno y el uso intensivo de sistemas de calefacción, este tipo de accidentes suele incrementarse. Por ese motivo, los especialistas recomiendan realizar controles periódicos de estufas, calefones y calefactores por parte de gasistas matriculados.
También aconsejan mantener una ventilación permanente en los ambientes, no obstruir las rejillas de ventilación y prestar atención ante la aparición de síntomas compatibles con una intoxicación, ya que una intervención rápida puede resultar decisiva para evitar desenlaces graves.


