El gobierno de Estados Unidos envió a Irán un plan de 15 puntos con el objetivo de poner fin a la guerra en Medio Oriente, en un intento por encauzar una salida diplomática a un conflicto que ya lleva varias semanas y mantiene en vilo a la región.
La propuesta, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, fue entregada a través de Pakistán, cuyo jefe del ejército, Syed Asim Munir, actúa como principal canal de comunicación entre Washington y Teherán.
Según trascendió, el borrador incluye puntos vinculados al programa nuclear iraní, el desarrollo de misiles balísticos y la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el estrecho de Ormuz, clave para el suministro global de petróleo y gas. Sin embargo, no está claro si las autoridades iraníes analizaron en profundidad la propuesta ni si estarían dispuestas a tomarla como base para una negociación.
El conflicto, que se intensificó a partir de una serie de ataques iniciados el 28 de febrero, involucra a Estados Unidos e Israel, que han bombardeado instalaciones militares y nucleares iraníes, mientras que Teherán respondió con el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí y países árabes vecinos.
En paralelo, el plan contempla la reapertura de rutas marítimas afectadas por el bloqueo de facto que Irán mantiene sobre el estrecho de Ormuz, situación que generó un fuerte impacto en los mercados energéticos internacionales.
Pese a los esfuerzos diplomáticos, desde la Casa Blanca reconocieron que las operaciones militares continúan. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, señaló que mientras se exploran alternativas de negociación, la ofensiva —denominada “Operación Furia Épica”— sigue en marcha para cumplir los objetivos estratégicos del Pentágono.
En este contexto, países como Egipto y Turquía impulsan canales de diálogo, mientras que Pakistán se ofreció como sede para eventuales negociaciones. Su primer ministro, Shehbaz Sharif, expresó públicamente la disposición de su país a facilitar conversaciones que permitan alcanzar una solución integral.
No obstante, la posibilidad de un acuerdo inmediato aparece lejana. Funcionarios israelíes anticipan que las hostilidades podrían prolongarse durante semanas, en un escenario marcado por la incertidumbre política dentro de Irán y las dificultades para establecer canales de comunicación seguros entre sus dirigentes.

