El debate por los radares de velocidad volvió a instalarse en la agenda pública de Santa Fe luego de nuevos cuestionamientos planteados desde el Concejo municipal sobre el funcionamiento y ubicación de algunos dispositivos de control.
En ese contexto, el intendente Juan Pablo Poletti defendió la utilización de los radares y aseguró que cumplen una función preventiva más que recaudatoria.
Uno de los puntos que volvió a generar polémica es el radar ubicado en barrio Candioti Sur, que incluso motivó presentaciones judiciales y reclamos de conductores sancionados.
“Los radares tienen una prevención de accidentes. Y todos los que sabemos dónde hay un radar, bajamos la velocidad”, afirmó Poletti al ser consultado por la prensa.
El mandatario sostuvo además que el municipio no busca favorecer infracciones ni incrementar la recaudación por multas. “El infractor quiere que hagamos la ciudad para cometer infracciones y no va a ser así. Vengo de un hospital y lo que quiero es prevenir accidentes”, expresó.
Respecto de las discusiones en el Concejo, Poletti aclaró que lo aprobado recientemente fue una factibilidad técnica para evaluar dispositivos y no una decisión definitiva sobre nuevos radares. “Se aprueban de cuatro a cinco factibilidades por sesión. Después se dijo que se iban a sacar radares, pero no fue así”, indicó.
El intendente remarcó que el municipio analiza estadísticas y comportamiento del tránsito en los sectores intervenidos. Según señaló, desde que los conductores identificaron el radar cuestionado, la velocidad de circulación disminuyó significativamente. También recordó que su instalación respondió a un antecedente de accidente fatal en la zona.
“Muchas veces se dice que son recaudatorios, pero podemos demostrar cómo los radares bajan los accidentes”, afirmó.
Poletti insistió en que los dispositivos deben cumplir determinadas condiciones para garantizar su función preventiva. “El radar tiene que ser visible, tiene que estar la cartelería visible porque lo que queremos es que uno sepa que tiene que bajar la velocidad”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que la ubicación de los controles responde a estudios de accidentología y análisis del tránsito urbano. Como ejemplo, mencionó la circulación sobre calle Marcial Candioti, una arteria utilizada frecuentemente por ambulancias y vehículos de emergencia que se dirigen al Hospital José María Cullen.
Finalmente, el jefe municipal vinculó la política de control vial con otras medidas impulsadas por la gestión, como las campañas de uso obligatorio del casco. Según indicó, esas acciones permitieron reducir los ingresos por lesiones craneoencefálicas en terapias intensivas de la ciudad.

