La historia de Santiago Cardona suma un nuevo capítulo de lucha y resiliencia frente a los laberintos burocráticos de la obra social de la provincia de Santa Fe, Iapos. Tras meses de reclamos públicos y judiciales para conseguir la autorización de una urgente cirugía de córnea, el joven debió costear las intervenciones de manera particular ante la falta de respuestas a tiempo.
Hoy, con las operaciones ya realizadas, el conflicto se divide en dos frentes: la pelea judicial por el reintegro del dinero y una carrera contra el reloj para acceder a una costosa medicación postoperatoria de la que depende el éxito de su tratamiento.
Cirugías particulares y el camino al reintegro
Santiago confirmó que logró completar las dos cirugías planificadas (la primera el 30 de enero y la segunda el pasado 24 de abril). “Ambas las pagué de mi bolsillo porque no se autorizaban por parte de la obra social. Ahora estamos tramitando por vía judicial el reintegro de ambas operaciones”, explicó.
El día previo a la última cirugía, Iapos notificó que estaba dispuesto a avanzar en un reintegro. No obstante, el equipo legal del joven puso condiciones estrictas antes de firmar un acuerdo extrajudicial: conocer los montos exactos y los plazos de devolución, rechazando pagos parciales o a largo plazo. Al no recibir una respuesta concreta sobre estas variables, la demanda por la vía judicial sigue su curso.
En lo estrictamente médico, el panorama es alentador. Ayer se realizó el control del primer mes y los médicos constataron que la retina está aplicada. “Por ahora la cirugía va siendo un éxito, pero esto demora en consolidarse y siempre pueden pasar cosas en el medio”, matizó Santiago.
Una nueva traba burocrática: la lucha por la Pirfenidona
A pesar del éxito clínico, la salud de Santiago enfrenta un nuevo escollo administrativo. Para garantizar que el ojo no rechace la intervención, su médico tratante de Buenos Aires le prescribió un fármaco de uso poco frecuente y de altísimo costo económico: Pirfenidona en comprimidos.
Allí comenzó una verdadera “odisea” que demandó más de tres semanas de idas y vueltas:
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La receta rechazada: Iapos autorizó inicialmente la entrega en la farmacia habitual, pero al llegar al mostrador, el sistema la rebotó porque el médico que la firmaba era de Buenos Aires y exigían un profesional empadronado en Santa Fe.
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El problema de la ficha médica: Santiago consiguió un oftalmólogo local que le rehízo la receta, pero la farmacia volvió a negarle el producto argumentando que faltaba una “ficha médica” específica. El profesional de Santa Fe se negó a confeccionarla por no ser el médico de cabecera que conoce las especificidades del caso.
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Gestiones contrarreloj: Finalmente, a través de contactos entre los profesionales médicos, un colega local confeccionó la ficha. Sin embargo, al ingresarla el miércoles, Iapos detectó un presunto error de coincidencia en las dosis declaradas, volviendo a trabar el trámite.
“Elijo creer una última vez”
Ante la desesperante situación y la urgencia de tomar los comprimidos, Santiago se presentó esta mañana de forma presencial en el departamento de Casos Complejos de la obra social junto a su madre y su abogada al teléfono. Tras exigir una definición bajo la advertencia de escalar el reclamo a las máximas autoridades, recibió una respuesta positiva.
“Aparentemente, finalmente hoy, a las tres semanas de haberla solicitado, parece que la medicación está cubierta”, relató aliviado, aunque aclaró que la confirmación definitiva e instrumental en el sistema de farmacias se verá recién la próxima semana.
Pese a los reiterados desencuentros del pasado, el joven destacó la buena predisposición recibida en esta última jornada: “Esta vez hubo buen trato y mejor predisposición. Quiero agradecer la atención de Ignacio en el departamento de Casos Complejos. Yo elijo creer una última vez en la palabra y en la buena fe de la obra social“. La medicación cubre un mes de tratamiento, plazo estipulado por los profesionales para asegurar el éxito definitivo de su visión.

