A poco más de un mes del femicidio de Agostina Vega, la Justicia logró reconstruir con precisión cómo Claudio Barrelier, principal acusado del crimen, habría engañado a la adolescente de 14 años para llevarla hasta su vivienda en la ciudad de Córdoba y concretar el asesinato.
La investigación, encabezada por el fiscal Raúl Garzón, sostiene que el acusado se aprovechó del vínculo de confianza que mantenía con la joven, quien lo consideraba una figura paterna debido a la relación sentimental que había mantenido con su madre.
Según la causa, el plan comenzó varias horas antes del crimen y culminó con una serie de maniobras destinadas a ocultar lo ocurrido, en las que habrían participado otras tres personas, hoy imputadas por encubrimiento agravado.
La falsa sorpresa para su mamá
El expediente judicial sitúa el inicio del plan durante la tarde del 23 de mayo, cuando Agostina asistió junto a su madre y su hermano a un partido de fútbol amateur en el que jugaba Barrelier.
Más tarde, todos concurrieron al cumpleaños de un amigo en común. Fue allí donde, según los investigadores, el acusado convenció a la adolescente de reunirse esa misma noche con la excusa de preparar una sorpresa para su madre.
Ese engaño quedó reflejado en un mensaje de audio que Agostina envió a un grupo de amigas poco antes de salir de su casa.
“Tengo que ir con el novio de mamá para hacerle una sorpresa a mi mamá. Me tengo que escapar”, expresó la adolescente.
Esa comunicación constituye una de las principales pruebas incorporadas a la investigación, ya que demuestra que la joven concurrió voluntariamente al encuentro creyendo que participaría de un festejo familiar.
El viaje que terminó en la casa del acusado
Cerca de las 22.35, Agostina salió de su vivienda y tomó un remis con destino al barrio Cofico.
Durante el trayecto le comentó al chofer que iba a encontrarse con el novio de su madre para organizar una sorpresa.
Al llegar al lugar, Claudio Barrelier la esperaba en la esquina. Tras pagar el viaje, ambos caminaron hasta la vivienda ubicada sobre calle Juan del Campillo. Una cámara de seguridad registró el momento en que ingresaban al domicilio.
Para la Fiscalía, esa fue la última vez que la adolescente fue vista con vida.
Qué ocurrió dentro de la vivienda
La reconstrucción judicial sostiene que cuando Agostina ingresó a la casa no estaba sola con Barrelier.
En el inmueble también se encontraban la pareja del acusado, Marianela Palmero; la hija de ambos, de 11 años; una inquilina identificada como Eugenia Ludmila Ascarruz y, posteriormente, llegaron Matías y Lucas Córdoba.
Según la hipótesis fiscal, Barrelier aisló a la adolescente en un sector delantero de la vivienda, separado del resto mediante puertas que podían cerrarse con llave, evitando que las demás personas advirtieran su presencia.
Los investigadores sostienen que esa maniobra permitió ocultar a la menor mientras permanecía dentro del inmueble.
Los detalles de lo ocurrido posteriormente permanecen bajo reserva judicial. Sin embargo, la autopsia determinó que Agostina murió durante la madrugada del 24 de mayo como consecuencia de una asfixia y detectó posibles signos compatibles con un abuso sexual, elementos que forman parte de la investigación.
La búsqueda y las maniobras de encubrimiento
Mientras la familia denunciaba la desaparición de Agostina, la Fiscalía sostiene que comenzaron las maniobras destinadas a desviar la investigación.
Uno de los principales acusados por encubrimiento es Osvaldo Fassetta, amigo tanto de Barrelier como de la madre de la adolescente.
Según la imputación, habría aportado pistas falsas para orientar la investigación hacia otra persona y, al mismo tiempo, mantenido informado al principal acusado sobre cada avance de la búsqueda mediante reiteradas comunicaciones telefónicas.
La causa también señala que Fassetta regresó a la vivienda donde ocurrió el crimen horas después del asesinato, observó manchas de sangre y otros indicios comprometedores, pero no dio aviso a las autoridades.
El traslado del cuerpo y los otros imputados
La investigación determinó además que, al día siguiente del crimen, Claudio Barrelier consiguió que su expareja, Soledad Andreani, le prestara un Ford Ka.
Con ese vehículo, según la acusación, trasladó el cuerpo de la adolescente hasta un descampado en el barrio Ampliación Ferreyra, donde enterró los restos en distintos sectores.
Las cámaras de seguridad registraron tanto el recorrido del automóvil como el momento en que el acusado llegó y se retiró del lugar donde posteriormente fue encontrado el cuerpo.
Para la Fiscalía, Andreani también colaboró en el encubrimiento al permitir que el vehículo fuera lavado y facilitar el lavado de prendas que habría utilizado Barrelier durante el crimen y el traslado del cadáver.
Por estos hechos, Claudio Barrelier permanece detenido e imputado como presunto autor de homicidio triplemente agravado, mientras que Osvaldo Fassetta, Marianela Palmero y Soledad Andreani fueron acusados por encubrimiento agravado.

