El comercio ilegal continúa ganando terreno en la Argentina y ya representa cerca del 5% del Producto Bruto Interno (PBI), con un volumen estimado de USD 32.000 millones anuales, según un informe elaborado por la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual (ASIPI).
El estudio analiza el impacto del contrabando y la falsificación en distintos países de América Latina y advierte que, de mantenerse las tendencias actuales, la participación del comercio ilícito en la economía argentina podría alcanzar el 5,22% del PBI hacia 2028.
El impacto del comercio ilegal
De acuerdo con el informe, el fenómeno excede la venta callejera de productos falsificados y comprende redes organizadas que obtienen importantes ganancias aprovechando las diferencias de precios entre el mercado formal e informal, los menores costos de producción y las dificultades en los controles.
Además del perjuicio económico para las empresas, el avance del comercio ilegal afecta la recaudación tributaria, desalienta las inversiones y genera competencia desleal para los comercios que operan dentro de la legalidad.
Las causas del crecimiento
ASIPI sostiene que la expansión del mercado ilícito responde a una combinación de factores económicos e institucionales.
Entre ellos menciona la pérdida del poder adquisitivo, la elevada carga tributaria sobre determinados productos, la inflación, la informalidad laboral y las dificultades para controlar y sancionar este tipo de actividades.
El informe destaca que el encarecimiento de muchos bienes en el circuito formal llevó a parte de los consumidores a priorizar el precio por sobre el origen o la calidad de los productos.
En sectores como el tabaco y las bebidas alcohólicas, la carga impositiva representa una porción significativa del precio final, lo que amplía la brecha con los productos ingresados de manera ilegal desde países vecinos.
A esto se suma que, según el estudio, el 46,5% de los trabajadores se desempeña en la informalidad, un escenario que facilita el desarrollo de circuitos comerciales fuera del sistema tributario y de los controles sanitarios.
Los rubros más afectados
Los productos de consumo masivo concentran buena parte del comercio ilegal.
Alimentos, bebidas, cigarrillos y prendas de vestir encabezan el listado de los sectores más afectados debido a su alta demanda y rápida rotación.
También se registra una importante presencia de autopartes, artículos de cuero, cosméticos, medicamentos, juguetes y bebidas sin alcohol falsificadas o ingresadas por contrabando.
El informe advierte que, además del impacto económico, muchos de estos productos representan riesgos para la salud y la seguridad de los consumidores, ya que son comercializados sin controles de calidad ni certificaciones.
Comparación con otros países
El estudio también analiza la situación en otros mercados de la región.
En Brasil, el comercio ilegal representa alrededor del 4% del PBI, con un movimiento estimado en más de USD 85.300 millones por año.
México presenta el escenario más complejo: el mercado ilícito equivalía al 8,8% del PBI en 2023 y podría llegar al 13,7% hacia 2028. Según ASIPI, una de cada tres mercaderías comercializadas en ese país tendría origen ilegal.
Las recomendaciones del informe
Frente a este escenario, la Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual planteó la necesidad de fortalecer los controles aduaneros, mejorar los sistemas de trazabilidad de las mercaderías y reforzar la aplicación de las normas vinculadas con la propiedad intelectual.
El estudio también advierte que la expansión del comercio electrónico y de las plataformas digitales facilitó la comercialización de productos falsificados, por lo que considera necesario adaptar los mecanismos de fiscalización a los nuevos canales de venta.
Para la entidad, la combinación de controles más eficientes, una mayor coordinación institucional y campañas de concientización será clave para frenar el crecimiento de un mercado que continúa expandiéndose y que ya representa una porción significativa de la economía argentina.

