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El dólar mayorista superó los $1.500: el mercado debate si el Gobierno priorizará las tasas y la actividad

El tipo de cambio mayorista avanzó 0,7% y cerró en $1.510, mientras los analistas consideran que un dólar algo más alto podría reducir la presión sobre las tasas de interés y mejorar la competitividad. La mayor demanda de cobertura y el vencimiento de instrumentos dólar linked agregan tensión al mercado.

25 de agosto de 2026


El dólar mayorista superó este lunes los $1.500 y cerró en $1.510, luego de varias jornadas en las que había operado cerca de ese nivel. La cotización avanzó $11, equivalente a un 0,7%, en lo que significó su mayor suba diaria en casi tres meses. En paralelo, las cotizaciones financieras también registraron aumentos y el dólar contado con liquidación llegó a $1.600.

El movimiento volvió a poner en el centro del debate la estrategia cambiaria del Gobierno: mantener contenido el precio del dólar para contribuir a moderar la inflación o permitir una mayor depreciación para aliviar las tasas de interés y favorecer la actividad económica.

Para algunos analistas de mercado, el cruce del nivel de $1.500 no representa por sí mismo una señal de alarma.

Pablo Repetto, Head of Research de Aurum Valores, calificó el movimiento como una “corrección relativamente normal” y consideró que el dólar podría ubicarse incluso algo por encima del nivel actual sin que eso resulte significativo.

Tasas, liquidez y presión sobre el dólar

El economista Federico Glustein vinculó la suba del tipo de cambio con la menor disponibilidad de pesos en el mercado, las tasas reales negativas y el resultado de la última licitación de deuda, que habría dejado excedentes que luego se dirigieron hacia distintas alternativas de inversión, entre ellas el dólar.

Desde su perspectiva, el incremento del tipo de cambio era esperable. De hecho, los participantes del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) habían proyectado que el dólar alcanzaría un valor cercano al actual hacia fines de septiembre.

En este escenario vuelve a aparecer una disyuntiva para la política económica: un dólar más bajo contribuye a contener la inflación, mientras que tasas de interés más bajas pueden favorecer el crédito y la actividad.

Glustein consideró que actualmente el Gobierno podría estar inclinándose hacia el segundo objetivo, en un contexto en el que la recuperación económica todavía presenta diferencias importantes entre sectores.

En la misma línea, el director de la consultora Outlier, Gabriel Caamaño, sostuvo que, una vez flexibilizado el techo de $1.500, deberían comenzar a ceder las tasas en pesos y reducirse su volatilidad.

Un dólar más alto podría mejorar la competitividad

El analista José Ignacio Bano planteó otra perspectiva. Recordó que el dólar mayorista ya había alcanzado niveles cercanos a los $1.500 y que desde entonces la inflación acumulada superó el 25%.

Por eso, consideró que mantener el tipo de cambio en el mismo valor nominal durante un período prolongado puede generar un atraso cambiario y encarecer al país medido en dólares.

Según Bano, lo razonable es que, en el largo plazo, el tipo de cambio acompañe aproximadamente la evolución de los precios. A su criterio, esto permitiría evitar una pérdida de competitividad y reducir la necesidad de ajustes bruscos posteriores.

Más demanda de cobertura y expectativa de intervención

El mercado también sigue de cerca la intervención oficial en los instrumentos vinculados al dólar. El Banco Central, en coordinación con el Gobierno, había utilizado contratos de dólar futuro y bonos dólar linked para contener la cotización en torno al techo de $1.500.

Durante el comienzo de esta semana, operadores detectaron nuevamente una posible participación oficial. La sociedad de bolsa PPI destacó especialmente el incremento del volumen negociado en la letra dólar linked D31G6, que alcanzó los US$168 millones, más del doble de los US$77 millones operados el viernes.

Ese comportamiento podría indicar una intervención del Banco Central en el mercado secundario de instrumentos atados al tipo de cambio.

La situación adquiere relevancia porque la Secretaría de Finanzas logró renovar apenas el 34,12% de los instrumentos dólar linked con vencimiento el 31 de agosto. De esta manera, quedaron pendientes títulos por el equivalente a unos US$2.595 millones, que vencen la próxima semana.

Además, este miércoles se producirá el llamado fixing, la fecha en la que se determina el valor del tipo de cambio utilizado para estos instrumentos. Por ese motivo, el mercado espera una mayor demanda de cobertura y no descarta nuevas intervenciones oficiales.

Las tasas cortas comenzaron a bajar

La mayor demanda de dólares coincidió con un descenso de las tasas de interés de corto plazo.

Según los datos citados por PPI, la tasa promedio de caución cayó del 23,3% al 22,3% nominal anual, mientras que la tasa de repo interbancario pasó del 24% al 22,3%.

En tanto, las tasas efectivas mensuales de las Lecaps y los Boncaps se ubicaron entre 1,95% y 2,16%, valores similares a la inflación registrada en julio, aunque todavía superiores a las primeras estimaciones privadas para el índice de precios de agosto.

Así, la evolución del dólar mayorista durante las próximas jornadas será seguida de cerca por el mercado, no solo por su impacto sobre los precios, sino también por lo que pueda anticipar sobre la política de tasas, la liquidez en pesos y el nivel de actividad económica.