A más de dos años y medio del homicidio que sacudió el centro de la capital provincial, este lunes comenzó formalmente el juicio por jurados por el crimen del cambista y arbolito Carlos Alberto “Pelusa” Farías (57). El banquillo de los acusados tiene como único imputado a Augusto Joaquín “Toti” Monzón, quien enfrenta cargos por el delito de homicidio calificado criminis causa.
El proceso judicial representa un hito institucional y edilicio para la provincia de Santa Fe, ya que se trata del primer debate oral que se lleva a cabo en las flamantes salas del anexo del Palacio de Justicia, acondicionadas específicamente para albergar juicios con jurados populares.
Selección del jurado y alegatos de apertura
La primera jornada judicial arrancó a las 08:30 con la audiencia de selección de los 12 ciudadanos titulares y los 2 suplentes, elegidos a partir de una lista depurada de 46 vecinos de la jurisdicción.
Tras la constitución del tribunal popular y las instrucciones técnicas impartidas por el juez a cargo del debate, Pablo Spekuljak, las partes expusieron sus respectivas teorías del caso:
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La Acusación: Representada por el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Estanislao Giavedoni, junto al abogado querellante Martín Risso Patrón, quienes sostienen que el crimen tuvo como fin asegurar la impunidad de un robo.
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La Defensa: Encabezada por el letrado Gustavo Abraham, que asiste legalmente a Monzón y cuestiona la calificación legal sostenida por los acusadores.
Cómo fue el crimen en la peatonal San Martín
De acuerdo con la investigación penal preparatoria, el asesinato de “Pelusa” Farías se produjo en la siesta del miércoles 21 de febrero de 2024. Cerca de las 13:30, la víctima se dirigió al local comercial California Bay, situado sobre la peatonal San Martín, para encontrarse con Monzón, quien tenía acceso al lugar por ser pareja de una de las encargadas. En el interior del establecimiento, el imputado le habría aplicado múltiples golpes en el rostro y la cabeza con la intención de despojarlo de dinero en efectivo y su teléfono celular.
Tras consumar el ataque mortal, el agresor arrastró el cuerpo hasta un sector de depósito trasero, lo cubrió con bolsas de mercadería, limpió las evidencias hemáticas de la escena y escapó con los valores sustraídos pasadas las 15:00. El cuerpo sin vida del cambista fue hallado dos días más tarde por personal policial tras el análisis de las cámaras de seguridad del paseo comercial.
Con el juicio ya en marcha, el jurado popular tendrá la responsabilidad de evaluar las pruebas producidas a lo largo de las audiencias para dictar un veredicto que determinará la condena o la reconfiguración legal de la conducta del acusado.