La creciente del río Paraná, impulsada por las abundantes lluvias asociadas al fenómeno de El Niño, comienza a generar consecuencias sobre la fauna acuática. En los últimos días, imágenes registradas en el puerto de Reconquista mostraron a numerosos peces agrupados en la superficie del agua, desplazándose lentamente y con aparentes dificultades para respirar.
Ante esta situación, Pablo Scarabotti, biólogo e investigador del CONICET y del Instituto Nacional de Limnología (INALI), explicó en diálogo con Veo Noticias que el comportamiento observado podría estar relacionado con una disminución del oxígeno disponible en el agua, producto de un proceso natural asociado a la inundación de las islas.
“Lo que se puede ver en las imágenes son peces respirando en superficie. Es una conducta que se llama respiración acuática superficial y es muy común cuando hay disminución de oxígeno en el agua”, señaló el especialista.
Por qué los peces salen a respirar a la superficie
Scarabotti explicó que, aunque las imágenes pueden generar preocupación por una posible mortandad masiva, muchos de los ejemplares observados todavía están vivos y recurren a un mecanismo de supervivencia frente a la falta de oxígeno.
“Lo que vemos son peces no muertos, sino moribundos, muchos de los cuales están nadando en superficie muy lentamente, tratando de aprovechar el poco oxígeno disponible en esa película superficial del agua”, detalló.
Este comportamiento les permite afrontar temporalmente condiciones ambientales desfavorables mientras esperan que se recuperen los niveles normales de oxígeno.
Sin embargo, no todas las especies tienen la misma capacidad de resistencia. Algunas pueden tolerar estas condiciones durante varios días y sobrevivir, mientras que otras son más sensibles y pueden morir.
Además, la acumulación de peces muertos puede agravar el problema, ya que su descomposición consume todavía más oxígeno y favorece nuevos episodios de mortandad.
La creciente del Paraná y la descomposición de vegetación en las islas
Según el investigador, una de las principales hipótesis para explicar este fenómeno está relacionada con la inundación de grandes extensiones de vegetación terrestre en las islas ubicadas al norte de Reconquista.
Durante esta época del año, las islas presentan abundante vegetación que, ante el avance del río, queda sumergida durante varios días.
El aumento de las temperaturas acelera la actividad de las bacterias responsables de descomponer esa materia orgánica. En ese proceso, los microorganismos consumen el oxígeno disuelto en el agua, reduciendo su disponibilidad para los peces.
“Es un proceso natural que tiene que ver con la descomposición de una gran cantidad de vegetación terrestre recientemente inundada en la zona de islas, al norte de la ciudad de Reconquista”, explicó Scarabotti.
A esto se suman las características particulares de algunos sectores de la llanura de inundación del Paraná, donde la circulación del agua es lenta y la renovación de oxígeno resulta insuficiente.
De esta manera, la combinación de la creciente del río, las altas temperaturas y la descomposición de vegetación inundada puede generar condiciones desfavorables para distintas especies acuáticas.
No obstante, el especialista aclaró que se trata de una explicación preliminar y que sería necesario realizar mediciones de oxígeno en el agua para confirmar el diagnóstico.
Sábalos, tarariras y moncholos, entre las especies afectadas
Al analizar las imágenes registradas en Reconquista, Scarabotti identificó varias de las especies que habitualmente habitan el río Paraná.
Entre ellas mencionó principalmente sábalos, tarariras y moncholos, además de mojarras y otros peces de menor tamaño.
Se trata de especies frecuentes en el ecosistema del Paraná, aunque presentan diferentes niveles de tolerancia a la falta de oxígeno.
El investigador remarcó que estos episodios pueden producirse naturalmente durante las crecientes, especialmente cuando coinciden con temperaturas elevadas y sectores de escasa circulación de agua.
¿Se pueden consumir los peces que aparecen en la superficie?
Frente a la presencia de peces agonizando o muertos, el especialista también se refirió a los posibles riesgos para quienes intenten capturarlos para consumo.
Scarabotti aclaró que, de acuerdo con la hipótesis planteada, no existen elementos para afirmar que los peces estén intoxicados, aunque insistió en que todavía no se realizaron las mediciones necesarias para determinar con certeza las causas del fenómeno.
De todos modos, fue contundente al advertir sobre los riesgos de consumir ejemplares encontrados muertos.
“El consumo de un ejemplar muerto no es recomendable bajo ningún punto”, sostuvo.
El biólogo explicó que, una vez que el pez muere, comienzan los procesos de descomposición que pueden comprometer su seguridad alimentaria.
Por ese motivo, recomendó evitar el consumo de peces hallados muertos y actuar con precaución ante la presencia de ejemplares en malas condiciones.
Finalmente, destacó que, si bien se trataría de un fenómeno natural asociado a la dinámica del río Paraná, será necesario evaluar las condiciones del agua para determinar el alcance de la falta de oxígeno y sus consecuencias sobre la fauna acuática.