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Advierten que unas 1.000 familias viven en reservorios hídricos de Santa Fe y quedarían expuestas ante El Niño

Un relevamiento del Centro de Estudios Sembrar detectó un crecimiento de los asentamientos en áreas no urbanizables destinadas a captar agua de lluvia. Carlos Pereira advirtió que allí podría concentrarse la mayor cantidad de evacuados ante lluvias intensas o crecidas de los ríos.

31 de agosto de 2026


Un informe elaborado por el Centro de Estudios Sembrar encendió una señal de alerta ante la llegada del fenómeno de El Niño: alrededor de 1.000 familias viven actualmente en reservorios hídricos y otras zonas vulnerables de la ciudad de Santa Fe, muchas de ellas en viviendas precarias.

Carlos Pereira, integrante del Centro de Estudios Sembrar, explicó en diálogo con Veo Noticias que el relevamiento fue realizado mediante imágenes satelitales y fotografías aéreas, comparando además la situación actual con registros históricos.

Según indicó, el análisis muestra un retroceso respecto de lo que ocurría hacia 2019, cuando numerosas familias que habitaban sectores con riesgo hídrico habían sido relocalizadas.

“Sobre el año 2019 se había logrado trasladar muchísimas familias que estaban en situación de riesgo hídrico”, explicó Pereira.

Entre los sectores que habían sido liberados de asentamientos mencionó reservorios del oeste de la ciudad, la zona del ex Frigorífico Municipal y Bajos Judiciales. Sin embargo, actualmente volvieron a detectarse viviendas tanto dentro de reservorios como en sectores ubicados por fuera de los anillos de defensa de los ríos Salado y Paraná.

El principal riesgo ante El Niño

Pereira recordó que Santa Fe realizó durante años importantes obras de infraestructura hídrica, entre ellas desagües, reservorios y estaciones de bombeo, que permitieron mejorar la capacidad de respuesta frente a eventos meteorológicos extremos.

Incluso señaló que la ciudad atravesó un fenómeno de El Niño de gran intensidad durante 2015 y 2016 sin sufrir una emergencia comparable con otras inundaciones históricas.

El problema actual, explicó, está relacionado principalmente con la ocupación de sectores que justamente fueron concebidos para recibir y almacenar agua.

“Problemas en la ciudad va a haber. Si cae una lluvia muy intensa puede haber ingresos de agua a domicilios, pero eso debería ser por unas horas”, señaló.

Sin embargo, advirtió que el grueso de las evacuaciones podría producirse entre las familias instaladas en las zonas más vulnerables.

Entre los lugares mencionados aparecen los reservorios de Barranquitas, el sector del ex Frigorífico Municipal y áreas de la costa y Colastiné, donde el riesgo puede estar asociado tanto a las lluvias como a la crecida de los ríos y el consecuente aumento de las napas.

“Ya no se llega a tiempo” para relocalizarlas antes del fenómeno

Consultado sobre la posibilidad de trasladar preventivamente a las familias antes de que se produzcan eventuales emergencias, Pereira fue contundente: “Ya ahora no”.

Ante un escenario de inundación o anegamientos severos, sostuvo que esas familias deberán recurrir a centros de evacuación provisorios.

En ese sentido, destacó que el Municipio ya avanzó con convenios con clubes y vecinales para disponer de espacios destinados a evacuados.

Para Pereira, una vez superado el período de mayor riesgo hídrico será necesario retomar políticas sostenidas de relocalización.

El desafío: recuperar los reservorios

El representante del Centro de Estudios Sembrar consideró que, además de completar algunos desagües troncales pendientes, Santa Fe deberá plantearse como una prioridad reubicar a las familias que actualmente viven dentro de los reservorios y zonas inundables.

Mencionó como ejemplo una iniciativa en Barranquitas Sur, donde se proyectan trabajos para elevar terrenos cercanos a los reservorios y generar condiciones para futuros asentamientos seguros.

Según explicó, solamente la preparación y elevación de esos terrenos implica una inversión cercana a los 270 millones de pesos, a lo que posteriormente deberán sumarse infraestructura urbana básica y viviendas.

Pereira recordó que experiencias anteriores de relocalización involucraron recursos municipales, provinciales y nacionales, además de la participación de organizaciones sociales.

El diagnóstico del informe plantea así un doble desafío para Santa Fe: prepararse para responder ante posibles evacuaciones durante El Niño y, una vez superada la emergencia, evitar que cientos de familias continúen viviendo en lugares que forman parte del propio sistema de defensa hídrica de la ciudad.