El politólogo Andrés Malamud brindó una charla en el Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), donde reflexionó sobre las posibilidades de crecimiento y desarrollo de la Argentina, el impacto del modelo económico actual, el escenario político nacional y la relación con Brasil.
Durante el conversatorio, Malamud planteó que el crecimiento económico ya está presente en el país, aunque de manera desigual. “No hay una Argentina a dos velocidades, hay una Argentina en dos direcciones. Hay una parte que crece y otra que se achica simultáneamente”, sostuvo.
En ese sentido, advirtió que toda reestructuración económica genera sectores ganadores y perdedores, aunque remarcó que el desafío del Estado es evitar que quienes quedan rezagados sean abandonados. Según explicó, actualmente los sectores más afectados se concentran en los grandes conglomerados urbanos, especialmente en el conurbano bonaerense.
El especialista señaló además que la provincia de Buenos Aires dejó de ser la principal locomotora del desarrollo argentino y hoy enfrenta mayores dificultades que otras regiones del país. En contraste, destacó el potencial de provincias productivas como Santa Fe.
“Gracias a la reforma constitucional de 1994, las provincias son dueñas de sus recursos. Las que cuentan con energía, gas, petróleo o minería tienen una oportunidad extraordinaria. Santa Fe forma parte de la economía clásica argentina, donde la riqueza no se extrae, sino que se produce sobre el suelo”, explicó.
Consultado sobre modelos internacionales a seguir, Malamud mencionó a Noruega y Australia como referencias posibles. Del país europeo destacó su capacidad para combinar riqueza petrolera, democracia y desarrollo, mientras que de Australia resaltó sus similitudes territoriales y demográficas con Argentina.
Respecto de la tensión diplomática entre el presidente Javier Milei y su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el politólogo relativizó el impacto económico del conflicto. “A ambos les conviene políticamente pelearse con el otro, pero eso no afecta ni el comercio ni las inversiones. Ya pasó con España y Colombia y no tuvo consecuencias materiales”, afirmó.
En el plano político, sostuvo que los partidos tradicionales atraviesan una crisis de representación y consideró que actualmente el único partido verdaderamente nacional es el que lidera el presidente de turno.
“El peronismo ya no es un partido nacional, tampoco el radicalismo ni el PRO. El único partido nacional es el del presidente. Y cuando cambie el presidente, cambiará el partido nacional”, señaló.
Finalmente, Malamud analizó el comportamiento social frente a las crisis económicas y descartó escenarios de fuerte conflictividad política. Según indicó, cuando las personas atraviesan situaciones difíciles tienden más a la “implosión” que a la protesta organizada.
“Lo que vemos es aumento de la depresión, la violencia intrafamiliar, las adicciones o el narcotráfico. La gente cuando está mal no necesariamente se organiza para cambiar al gobierno”, afirmó.
Sobre las tendencias electorales actuales, concluyó que las identidades políticas negativas tienen cada vez más peso. “El antikirchnerismo es más fuerte que el kirchnerismo. Es un fenómeno que se observa en gran parte del mundo, junto con el crecimiento de liderazgos carismáticos y el debilitamiento de los partidos tradicionales”, cerró.


