En Vivo

CD cultura IndustriaMusical Kpop música Streaming tecnología

El CD resurge y vuelve a ganarle terreno al vinilo

El formato que parecía condenado a desaparecer recuperó protagonismo durante 2026. Sus ventas crecieron un 16% en Estados Unidos durante el primer semestre, muy por encima del avance registrado por los discos de vinilo.

09 de septiembre de 2026


El CD vuelve a ocupar un lugar inesperado dentro de la industria musical. Según datos de Luminate citados por The Washington Post, durante los primeros seis meses de 2026 se vendieron 16,3 millones de unidades en Estados Unidos, un 16% más que en el mismo período anterior. El vinilo, en cambio, registró un crecimiento del 2,4%.

Uno de los principales motores de esta recuperación es el K-pop, que suele presentar sus álbumes en múltiples ediciones y formatos coleccionables. BTS, por ejemplo, vendió 567.000 copias en CD de su álbum Arirang durante la primera mitad del año. Incluso sin contabilizar a BTS y al resto del K-pop, las ventas del formato aumentaron un 6,7%.

Pero la explicación no se limita a los grandes artistas. En tiempos de consumo musical dominado por el streaming, el CD recupera valor como objeto físico: incluye libretos, fotografías, créditos y diseños que forman parte de la experiencia de tener un álbum.

El fenómeno también alcanza a las generaciones más jóvenes. Los datos de Luminate muestran que el 60% de los oyentes de la Generación Z asegura escuchar principalmente música de los años 90 o anteriores, frente al 18% registrado en 2021. Artistas actuales como Taylor Swift, Sabrina Carpenter, Olivia Rodrigo y Billie Eilish también impulsaron el interés por el álbum como una obra completa.

A diferencia del vinilo, además, el CD mantiene una ventaja económica. Su fabricación resulta más barata para los artistas independientes y suele ofrecer un precio final más accesible para los compradores. También es portátil y, si se conserva correctamente, puede durar décadas sin el desgaste mecánico de otros formatos.

El regreso del CD no implica el fin del streaming ni una nueva batalla contra el vinilo. Más bien muestra que, en plena era digital, los formatos físicos todavía encuentran público cuando ofrecen algo que una plataforma no puede reemplazar: tener la música en las manos y conservarla como propia.