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El consumo de pollo supera a la carne vacuna y la industria avícola busca crecer con las exportaciones

El consumo de carne aviar ronda los 49 kilos por habitante y podría superar los 50 durante 2026. Con un mercado interno cerca de su techo, el sector apunta a recuperar mercados internacionales y espera la reapertura de China.

08 de septiembre de 2026


El pollo se consolidó como la carne más consumida por los argentinos y la tendencia podría profundizarse durante este año. Según estimaciones del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el consumo per cápita podría superar los 50 kilos en 2026, luego de ubicarse cerca de los 49 kilos durante 2025. La carne vacuna, en tanto, ronda actualmente los 47 kilos por habitante.

El crecimiento del consumo de pollo se viene dando de manera sostenida durante las últimas décadas. En el año 2000, los argentinos consumían alrededor de 22 o 23 kilos por persona al año, una cifra que más que se duplicó desde entonces.

Para Carlos Sinesi, gerente de CEPA, el cambio responde a distintos factores. El precio tuvo un papel importante, pero también influyeron la mayor variedad de productos disponibles y las nuevas formas de consumo.

La posibilidad de comprar cortes específicos, como pechuga, pata muslo, alas o milanesas, modificó los hábitos de los consumidores. También incidió el crecimiento de los hogares unipersonales y de familias más pequeñas, que pueden adquirir cantidades y productos adaptados a sus necesidades.

A esto se suma una mayor asociación del pollo con una alimentación saludable y con el consumo de proteínas vinculado a la actividad física.

Un mercado interno con poco margen para crecer

El fuerte consumo doméstico representa una oportunidad para el sector, pero también plantea un límite. La producción argentina se mantiene en torno a 2,5 millones de toneladas anuales, un volumen que permanece relativamente estable desde hace varios años.

Por eso, desde CEPA consideran que el próximo salto de la industria dependerá principalmente de las exportaciones.

“El crecimiento de la avicultura está fundamentado en la exportación”, señaló Sinesi, quien explicó que resulta cada vez más difícil sumar nuevos volúmenes solamente a partir del mercado interno.

El sector, además, enfrenta un escenario de mayores costos. Los aumentos en energía, salarios e insumos presionan sobre las empresas, que no siempre pueden trasladar esas subas a los precios finales.

En ese contexto, la industria reclama mejores condiciones de financiamiento para modernizar los establecimientos productivos, especialmente para construir y actualizar galpones y mejorar la eficiencia de las granjas.

Las exportaciones, entre la recuperación y la incertidumbre

El frente externo sufrió un retroceso durante 2026. De acuerdo con los datos oficiales acumulados hasta marzo, las exportaciones de productos avícolas comestibles cayeron 21,7% interanual en volumen, mientras que la producción retrocedió 5,9%.

Uno de los factores que afectó las ventas externas fue el brote de influenza aviar registrado en febrero, que provocó restricciones temporales en algunos mercados. Sin embargo, el sector logró recuperar su estatus sanitario en un período relativamente corto y comenzó a reabrir destinos.

Chile y Perú ya volvieron a recibir carne aviar argentina, mientras que desde el 17 de agosto también se habilitaron nuevamente los envíos de productos frescos hacia la Unión Europea.

La reapertura europea adquiere especial relevancia para la industria porque coincide con la implementación del acuerdo Mercosur-UE. El entendimiento contempla una cuota de importación que crecerá progresivamente hasta alcanzar las 180.000 toneladas, entre productos con y sin hueso.

Durante 2025, las exportaciones argentinas de carne aviar hacia la Unión Europea superaron los u$s14 millones, con Países Bajos, España y Alemania entre los principales destinos.

China, el mercado que todavía espera

La principal incógnita para el sector está en China. Desde CEPA sostienen que las cuestiones técnicas vinculadas con el Senasa ya fueron resueltas, pero todavía resta que las autoridades chinas habiliten nuevamente el ingreso de productos avícolas argentinos.

El mercado asiático es considerado estratégico no solamente por el volumen, sino también por los productos que demanda. China compra principalmente partes como patas, garras y alas, lo que permite a la industria aprovechar una mayor proporción del animal y mejorar el recupero de costos.

Mientras tanto, Vietnam se convirtió en el principal comprador del pollo argentino, con una participación estimada de entre el 20% y el 21% de las exportaciones. También se destacan Sudáfrica, la Unión Europea, Chile, Perú y distintos mercados africanos.

Argentina exportó alrededor de 206.000 toneladas de productos avícolas durante 2025. Para este año, la industria estima que el volumen podría ubicarse entre 170.000 y 180.000 toneladas si China continúa cerrada.

Una eventual reapertura del mercado chino permitiría elevar considerablemente esa cifra.

La distancia con Brasil también marca la escala del desafío. Mientras el país vecino exporta alrededor de 5,5 millones de toneladas, la industria argentina apunta inicialmente a recuperar niveles superiores a las 300.000 toneladas y luego acercarse a las 350.000.

Con un consumo interno que ya se acerca a los 50 kilos por habitante, el futuro crecimiento de la avicultura argentina dependerá cada vez más de su capacidad para producir de manera eficiente, conseguir financiamiento y recuperar mercados internacionales.