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El salario mínimo perdió más de dos tercios de su poder de compra y se ubica por debajo de los niveles de 2001

Un informe elaborado por investigadores de la UBA y el Conicet advierte que el Salario Mínimo, Vital y Móvil acumula diez meses consecutivos de caída real. Para recuperar su capacidad adquisitiva histórica, debería multiplicarse por más de tres.

08 de junio de 2026


El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) atraviesa uno de los momentos de mayor deterioro de las últimas décadas. Así lo revela un informe elaborado por el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto al Conicet, que sostiene que el ingreso mínimo actual posee un poder de compra inferior al registrado en 2001.

Según el estudio, el salario mínimo vigente en abril de 2026 asciende a 357.800 pesos mensuales. Sin embargo, para equiparar el nivel adquisitivo que tenía al momento de su creación, en 1964, debería ubicarse entre 1.509.000 y 1.838.000 pesos, de acuerdo con distintas metodologías de cálculo utilizadas por los investigadores.

El trabajo señala que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo real sufrió una contracción acumulada del 39,3%, mientras que la pérdida alcanza el 66% si se toma como referencia el máximo histórico registrado en septiembre de 2011. En aquel momento, el SMVM equivalía a más de un millón de pesos actuales y representó el punto más alto de la serie analizada.

La investigación también destaca que el deterioro no responde exclusivamente a una administración determinada, sino que forma parte de una tendencia descendente que se prolonga desde hace más de una década. No obstante, remarca que la caída se profundizó tras la aceleración inflacionaria registrada a fines de 2023 y comienzos de 2024.

Además, el informe advierte que desde julio de 2025 el salario mínimo acumula diez meses consecutivos de pérdida frente a la inflación. Durante ese período, los incrementos otorgados resultaron insuficientes para compensar la suba de precios, generando una reducción sostenida de su capacidad de compra.

Los investigadores recordaron que la remuneración mínima fue creada en junio de 1964 durante la presidencia de Arturo Illia, con el objetivo de garantizar ingresos suficientes para cubrir necesidades básicas de una familia tipo, incluyendo alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, recreación y previsión social.

Como ejemplo de su evolución histórica, el estudio señala que en sus inicios un salario mínimo permitía adquirir más de 100 kilogramos de carne vacuna o afrontar gran parte del alquiler de una vivienda familiar en la Ciudad de Buenos Aires. En contraste, la situación actual refleja una marcada pérdida de capacidad adquisitiva.

El informe también analiza el comportamiento de los salarios registrados. En ese sentido, indica que el poder de compra de los trabajadores del sector privado cayó 4,8% respecto de noviembre de 2023, mientras que en el sector público la disminución alcanzó el 17%.

A este escenario se suma una retracción del empleo formal. De acuerdo con los datos relevados, el sector privado perdió alrededor de 206.000 puestos de trabajo registrados desde noviembre de 2023, con especial impacto en actividades vinculadas a la industria y al comercio.

Los especialistas concluyen que la combinación entre inflación, caída salarial y pérdida de empleo configura un panorama complejo para los trabajadores argentinos, con un salario mínimo que hoy se encuentra entre los valores reales más bajos de las últimas tres décadas.