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Gustavo Béliz advirtió sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial: “Se necesita una regulación global”

El miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano disertará en Santa Fe sobre los desafíos que plantea la IA. Alertó sobre su uso en conflictos bélicos, los vacíos regulatorios y los riesgos que reconocen incluso los propios desarrolladores de estas tecnologías.

03 de agosto de 2026


La Inteligencia Artificial avanza a una velocidad sin precedentes y plantea desafíos cada vez más complejos para gobiernos, empresas y sociedades. En ese contexto, el miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales del Vaticano, Gustavo Béliz, advirtió sobre la necesidad de establecer reglas globales para su utilización y alertó sobre los riesgos asociados a su desarrollo sin controles adecuados.

Béliz llegará este lunes a Santa Fe para participar de una conferencia en la Universidad Católica de Santa Fe titulada “La Economía de Francisco y la Inteligencia Artificial: de Francisco a León XIV”, donde analizará las oportunidades y amenazas que presenta esta tecnología y los distintos intentos de regulación que actualmente se debaten en el mundo.

Regulaciones que avanzan, pero sin coordinación internacional

Según explicó, varios países comenzaron a discutir normativas específicas para abordar los efectos de la Inteligencia Artificial, aunque todavía no existe un marco común que permita ordenar su desarrollo a nivel global.

Entre los ejemplos mencionó el debate que se desarrolla en Francia sobre el denominado “scrolling infinito”, una práctica vinculada al diseño de plataformas digitales que busca captar la atención de los usuarios de manera permanente.

También destacó el caso de China, donde se implementaron regulaciones relacionadas con la llamada Inteligencia Artificial emocional, obligando a advertir a los usuarios cuando interactúan con sistemas o figuras humanoides capaces de simular emociones.

Para Béliz, estas iniciativas muestran una creciente preocupación mundial, pero también ponen en evidencia la falta de coordinación internacional.

“Hay regulaciones, pero sin armonización”, sostuvo, y remarcó que el desafío pasa por alcanzar acuerdos globales que definan límites claros para el uso de estas tecnologías, especialmente en ámbitos sensibles.

El temor de los propios creadores de la IA

El especialista también señaló que algunos de los principales referentes de la industria tecnológica comenzaron a manifestar públicamente inquietudes sobre las consecuencias futuras de la Inteligencia Artificial.

En ese sentido, indicó que los desarrolladores de los modelos más avanzados ya discuten la necesidad de establecer normas constitutivas para su utilización y expresan preocupación por eventuales responsabilidades legales derivadas de los impactos que puedan generar estas herramientas.

Béliz recordó que incluso figuras centrales en el desarrollo de la IA reconocieron la existencia de riesgos potenciales de gran magnitud y plantearon la necesidad de revisar ciertos usos de la tecnología antes de que sus efectos resulten difíciles de controlar.

Inteligencia Artificial y conflictos armados

Otro de los aspectos que más preocupación genera es la creciente utilización de sistemas basados en Inteligencia Artificial en escenarios militares.

Béliz advirtió que actualmente existen decenas de conflictos armados en distintas regiones del planeta y que muchas de esas guerras ya incorporan herramientas de IA para tareas de vigilancia, análisis de datos, identificación de objetivos y operaciones estratégicas.

Frente a este escenario, insistió en que la comunidad internacional debería avanzar hacia acuerdos que garanticen el uso pacífico de estas tecnologías y eviten una escalada de riesgos.

La metáfora de Reutemann para entender el desafío

Durante su análisis, Béliz apeló a una comparación vinculada a una figura emblemática de Santa Fe: Carlos Reutemann.

El exgobernador y expiloto de Fórmula 1 fue utilizado como ejemplo para explicar la necesidad de establecer límites claros en el desarrollo tecnológico.

Según planteó, la Inteligencia Artificial avanza a gran velocidad y requiere “guard-rails”, es decir, barreras de protección que permitan aprovechar sus beneficios sin perder el control del rumbo.

La reflexión será uno de los ejes de la conferencia que brindará en Santa Fe, donde buscará abrir el debate sobre cómo compatibilizar innovación, desarrollo económico y responsabilidad social en una era marcada por el crecimiento acelerado de la Inteligencia Artificial.