Este martes por la tarde, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer el índice de inflación correspondiente a marzo, un dato clave para evaluar la evolución reciente de los precios en la Argentina y las perspectivas para los próximos meses.
Tanto el Gobierno como analistas privados coinciden en que el indicador mostrará una aceleración respecto del 2,9% registrado en febrero. El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que la cifra se ubicaría por encima del 3%, en un contexto marcado por el impacto del encarecimiento internacional del petróleo y su traslado a los combustibles.
De confirmarse ese nivel, sería una nueva marca por encima del 3% mensual durante la gestión de Javier Milei, en una dinámica inflacionaria que aún no logra consolidar una tendencia sostenida a la baja, pese a algunos períodos de desaceleración durante el último año.
Entre los factores que explican la suba de marzo, el Gobierno señala el incremento cercano al 20% en los combustibles, vinculado al conflicto en Medio Oriente, además de componentes estacionales como el inicio del ciclo lectivo. Estos elementos presionaron sobre rubros como transporte, educación y algunos servicios.
Las estimaciones privadas se ubican en una franja que va del 2,7% al 3,5%. En esa línea, distintos relevamientos indican que el aumento de precios estuvo liderado por regulados y alimentos, aunque algunos componentes comenzaron a mostrar una moderación en el margen.
De acuerdo con análisis económicos, el frente macro presenta condiciones que podrían favorecer una desaceleración —como el equilibrio fiscal, la estabilidad cambiaria y el control monetario—, pero la inercia inflacionaria y la recomposición de precios relativos continúan dificultando una baja sostenida en el corto plazo.
En particular, los ajustes en tarifas, transporte y otros precios regulados, necesarios para reducir subsidios, han tenido un impacto directo sobre el índice general. No obstante, algunos indicadores, como la inflación núcleo, empiezan a evidenciar señales de desaceleración, al igual que ciertos segmentos de alimentos.
De cara a abril, tanto el Gobierno como las consultoras proyectan una moderación en el ritmo de aumento de precios. La decisión de postergar subas en combustibles y el efecto estacional más favorable podrían contribuir a ese escenario, aunque persisten riesgos asociados al traslado de costos energéticos al resto de la economía.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, la inflación de marzo rondaría el 3,1%, mientras que para abril se espera una baja hacia niveles cercanos al 2,7%, con una tendencia descendente que recién permitiría perforar el 2% mensual hacia la segunda mitad del año.
