Vecinos y comerciantes del sector comprendido por la calle Zavalla, entre Junín y Suipacha, en las inmediaciones del Parque Garay, manifestaron su profunda preocupación ante la escalada de hechos delictivos que afecta a la zona. Según indicaron, a pesar de implementar medidas preventivas como alarmas comunitarias y grupos de alerta en redes sociales, los robos y vandalismos ocurren de manera diaria y en cualquier horario.
Fernando, comerciante del rubro gastronómico y verdulería en la zona, sintetizó el malestar generalizado:
“Hay un hartazgo total, colmó la paciencia de todos los vecinos. Por más que nos comprometan o pongamos alarmas y todo tipo de sistemas para estar atentos, no damos abasto. Llegás a la mañana a abrir el negocio y ya está el comentario de que robaron en la otra cuadra o anduvieron por los techos”.
Módulos delictivos: violaciones a vehículos y la vía de escape hacia el Parque
Entre las modalidades más frecuentes, los vecinos destacaron el robo a vehículos estacionados en la vía pública. Según relataron, muchos de los automóviles pertenecen a profesionales y personal médico que concurren a las clínicas e instituciones de salud ubicadas sobre la Avenida Freyre. Los delincuentes rompen los cristales para sustraer desde herramientas de trabajo y computadoras hasta cochecitos de bebé o pertenencias de menor valor.
Nilda, vecina del barrio desde 1986, señaló que los episodios ya no se concentran en la nocturnidad:
“Antes decíamos que pasaba de noche, pero ahora ocurren a las 11:20 de la mañana o a las 2:30 de la tarde. Por un termito de agua o cualquier cosa que te olvides arriba del auto, te aparece el vidrio roto. Vivimos en contacto por WhatsApp y si suena la alarma comunitaria salimos todos a ver qué pasa, pero es una situación de todos los días”.
Asimismo, los frentistas explicaron que las calles Junín y Suipacha desembocan directamente en el Parque Garay, vía que es utilizada como corredor de escape rápido o zona de ocultamiento de lo robado. Por este motivo, solicitaron con urgencia la instalación de cámaras de videovigilancia enfocadas en dichos accesos.
“Gente ajena al barrio”, adicciones y conflictos por el espacio público
Los testimonios coincidieron en que, si bien la Policía realiza patrullajes y chequeos periódicos en la zona, las intervenciones resultan insuficientes cuando los sospechosos no portan elementos delictivos al momento del control.
Asimismo, remarcaron el ingreso de personas ajenas a la jurisdicción. Fernando relató que al interceptar a un sujeto sospechoso en días recientes, este manifestó provenir del barrio Guadalupe Oeste. “Acá vemos personas en situación de consumo de alcohol y sustancias que andan de forma constante; esto parece una peatonal pero del delito”, graficó el comerciante.
A la problemática de los robos en viviendas y vehículos se suma la tensión vinculada a los cuidacoches o “trapitos”, incrementada durante las jornadas en las que se disputan partidos en el estadio del Club Atlético Unión. Según denunciaron, se registran reiteradas peleas por el territorio entre los cuidacoches habituales y personas recién llegadas, habiéndose producido incluso episodios con armas de fuego en la vía pública.