La inteligencia artificial ya forma parte de la actividad cotidiana de miles de empresas, pero su incorporación efectiva todavía representa un desafío para muchas organizaciones. La principal dificultad no está solamente en acceder a las nuevas herramientas, sino en modificar las formas de trabajo y la cultura interna para aprovecharlas.
El tema fue analizado por ejecutivos y especialistas durante Ready for AI ’26, un encuentro realizado en HIT Cowork, donde se debatieron los cambios estructurales y culturales que atraviesan las compañías a partir de la expansión de la IA.
Una de las principales conclusiones fue que, a medida que aumenta el peso de la tecnología, también adquieren mayor importancia aquellas capacidades que resultan específicamente humanas.
La paradoja de la inteligencia artificial
Los especialistas plantearon que la expansión de la IA no necesariamente reduce el valor de las personas. Por el contrario, puede aumentar la importancia de habilidades que las máquinas tienen mayores dificultades para reproducir.
Entre ellas aparecen la curiosidad, la capacidad de adaptación, el pensamiento estratégico, la comunicación y el liderazgo.
Martín Gerding, de Page Executive, señaló que el crecimiento tecnológico está acompañado por una mayor valoración de aspectos vinculados con lo humano, especialmente aquellos difíciles de traducir en procedimientos o instrucciones concretas.
En la misma línea, Jaime Díaz, cofundador de SELF AI, destacó la importancia de la curiosidad y la adaptabilidad para evaluar el nivel de preparación de una organización frente a la inteligencia artificial.
El desafío está en la cultura empresarial
Uno de los principales obstáculos para incorporar IA no es tecnológico sino cultural. Las empresas deben modificar hábitos y procesos que durante años estuvieron asociados a determinadas formas de trabajar.
Sebastián Caorsi, Transformation Lead de Sanofi, explicó que la cultura constituye una de las primeras barreras porque las personas están acostumbradas a desarrollar sus tareas de una determinada manera y ahora deben adaptarse a un escenario en el que la información y las herramientas de IA están cada vez más disponibles.
Por eso, incorporar inteligencia artificial requiere algo más que brindar acceso a una plataforma. También implica capacitar a los equipos y redefinir procesos.
De las tareas repetitivas a las decisiones estratégicas
La IA puede automatizar determinadas tareas y reducir tiempos, pero el desafío para las organizaciones consiste en utilizar ese tiempo liberado para generar mayor valor.
Mariano Costa Naum, Head of People de HIT, sostuvo que la tecnología permite reducir pasos y mejorar la eficiencia, pero planteó la necesidad de transformar las funciones repetitivas en tareas con una mirada más estratégica.
El objetivo es avanzar desde un modelo reactivo y operativo hacia otro más proactivo, en el que los trabajadores puedan concentrarse en decisiones, análisis y actividades de mayor impacto.
Más de 7 de cada 10 empresas tienen dificultades
La distancia entre el uso personal de la IA y su incorporación dentro de las compañías también quedó expuesta durante el encuentro.
Según los datos mencionados por Gerding a partir de entrevistas con ejecutivos y dueños de empresas, más del 80% utiliza estas herramientas con facilidad en su vida personal, pero la situación cambia cuando se trata de incorporarlas a las organizaciones.
En ese ámbito, más del 70% considera que su empresa tiene grandes dificultades para adoptar inteligencia artificial y herramientas de IA generativa dentro de su cultura organizacional.
Qué buscan las empresas en sus líderes
La expansión de la inteligencia artificial también está modificando el perfil de los trabajadores y, especialmente, de quienes ocupan posiciones de liderazgo.
La experiencia profesional y el manejo de herramientas digitales continúan siendo importantes, pero ahora se suman capacidades como la adaptabilidad, la curiosidad, la comunicación y la capacidad para impulsar procesos de transformación.
Los especialistas remarcaron que un líder debe ser capaz de acompañar a los equipos durante el cambio, reducir las resistencias y generar una visión que permita aprovechar la tecnología.
Incluso en grandes compañías tecnológicas, señalaron durante el encuentro, los perfiles vinculados con capacidades humanas continúan teniendo una fuerte demanda.
La IA no es solo una herramienta
La incorporación de inteligencia artificial, según las conclusiones del encuentro, no puede reducirse a comprar tecnología o habilitar el acceso a una aplicación.
Las empresas necesitan desarrollar una capacidad permanente para aprender, adaptarse y medir cómo utilizan estas herramientas.
En este nuevo escenario, la ventaja no estaría únicamente en quién tiene acceso a la IA, sino en quién logra integrarla mejor con el talento, el criterio y las capacidades humanas de sus equipos.