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Investigadores del CONICET desarrollan una herramienta con inteligencia artificial para rehabilitar a pacientes que sufrieron un ACV

Se trata de una interfaz cerebro-computadora que permite detectar la intención de movimiento y convertirla en una respuesta visual mediante un videojuego terapéutico. Victoria Peterson, investigadora del IMAL-CONICET, explicó en Veo Noticias cómo funciona el dispositivo, que comenzó a ser evaluado en un estudio clínico junto al Instituto Fleni.

04 de noviembre de 2026


Un equipo de investigadores del CONICET desarrolló una innovadora herramienta basada en inteligencia artificial que busca contribuir a la rehabilitación de personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) y presentan dificultades para recuperar el control de sus movimientos.

La tecnología consiste en una interfaz cerebro-computadora capaz de interpretar señales eléctricas del cerebro y transformarlas en acciones dentro de un videojuego terapéutico, con el objetivo de complementar los tratamientos tradicionales de neurorehabilitación.

En diálogo con Veo Noticias, Victoria Peterson, investigadora del Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL-CONICET), explicó que el dispositivo permite establecer una comunicación directa entre el sistema nervioso central y una computadora.

Cómo funciona la tecnología que permite entrenar movimientos con la mente

Una de las consecuencias frecuentes de un ACV es la pérdida parcial o severa del control voluntario de los movimientos, especialmente en los brazos y las manos.

La herramienta desarrollada por los investigadores aprovecha una característica del cerebro: cuando una persona imagina que realiza un movimiento, se producen cambios en su actividad cerebral similares a los que ocurren cuando efectivamente lo ejecuta.

“Si yo te pido que imagines hacer un movimiento, pero que no lo hagas, tu cerebro va a generar cambios casi como cuando hacés ese movimiento”, explicó Peterson.

A partir de ese principio, el sistema registra las señales eléctricas del cerebro y utiliza algoritmos de inteligencia artificial para identificar, en tiempo real, cuándo el usuario imagina abrir o cerrar la mano.

Cuando el dispositivo reconoce correctamente esa intención, un avatar dentro de un videojuego reproduce el movimiento.

De esta manera, la persona recibe una respuesta visual inmediata que conecta la actividad cerebral con la acción que intenta realizar.

Un dispositivo no invasivo y un videojuego terapéutico

Peterson aclaró que la tecnología no requiere cirugías ni procedimientos invasivos.

El sistema utiliza una especie de gorra equipada con sensores que registran superficialmente la actividad eléctrica cerebral mediante electroencefalografía.

“Es una gorrita. Nosotros tomamos la actividad eléctrica del cerebro de forma no invasiva, superficial, no duele nada”, detalló.

La información registrada se transmite a una computadora, donde es procesada mediante inteligencia artificial.

Uno de los aspectos más novedosos del desarrollo es que incorpora un videojuego terapéutico con estímulos visuales y auditivos, pensado para incentivar la participación de los pacientes durante los ejercicios.

Según explicó la investigadora, el juego ofrece indicaciones sobre el desempeño del usuario y busca estimularlo para que continúe practicando.

Además, los algoritmos desarrollados permiten reducir los tiempos de calibración del dispositivo, evitando ajustes extensos antes de cada sesión.

El próximo paso: evaluar la tecnología en pacientes con ACV

El proyecto, denominado CoVar BCI, ya superó una primera instancia de evaluación en laboratorio con personas sin patologías neurológicas.

Ahora, el equipo científico avanza hacia una nueva etapa a través de un convenio con el Instituto Fleni, en su sede de Escobar, provincia de Buenos Aires, donde la herramienta está siendo evaluada en el marco de un estudio clínico.

“Estamos absolutamente contentos y orgullosos de que colaboramos con el Instituto Fleni. Nuestra interfaz cerebro-computadora está siendo evaluada en un estudio clínico, donde será evaluada con pacientes por primera vez”, destacó Peterson.

Esta instancia permitirá estudiar la factibilidad de utilizar el dispositivo en entornos clínicos y conocer cómo responde en personas que presentan dificultades motoras.

Si bien existen tecnologías similares en otros países, la investigadora destacó que el aporte del equipo argentino está relacionado con la utilización de inteligencia artificial para simplificar el funcionamiento del sistema y el desarrollo de un entorno terapéutico interactivo.

El objetivo a futuro es que esta herramienta pueda complementar los tratamientos convencionales de rehabilitación y ofrecer nuevas posibilidades a personas que perdieron parte de su movilidad después de un ACV.

Por el momento, se trata de una tecnología en etapa de investigación clínica, cuya eficacia terapéutica todavía deberá ser evaluada en pacientes.