El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sumó este martes un nuevo capítulo de fuerte tensión entre los imputados, con declaraciones cruzadas que expusieron diferencias internas dentro del equipo médico. En su novena declaración ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, el neurocirujano Leopoldo Luque apuntó contra la psiquiatra Agustina Cosachov y otros profesionales involucrados en la atención del exfutbolista.
Durante la audiencia, Luque sostuvo que la internación domiciliaria en la que murió Maradona estuvo bajo responsabilidad de la psiquiatra Cosachov y del psicólogo Carlos Díaz en lo relativo al tratamiento de salud mental, mientras que la parte clínica habría estado a cargo de otros profesionales vinculados a la prepaga.
“La internación era para un tratamiento psiquiátrico, yo no tenía incumbencia”, afirmó el neurocirujano, al intentar delimitar su participación en la etapa final del tratamiento.
Cruces dentro del equipo médico
En su exposición, Luque insistió en que su rol se limitó a su especialidad como neurocirujano, vinculada a la operación de cabeza a la que fue sometido Maradona. Según explicó, realizó cuatro visitas a la internación domiciliaria para controlar la evolución postoperatoria.
El imputado también afirmó que el seguimiento clínico cotidiano del paciente no estaba bajo su responsabilidad, sino de otros integrantes del equipo médico, entre ellos el clínico Pedro Di Spagna y la coordinadora de la prepaga Nancy Forlini.
Asimismo, cuestionó declaraciones previas de Di Spagna y aseguró que existían comunicaciones grupales donde se realizaba el seguimiento del estado de salud del exjugador.
Respuesta de Di Spagna
Hacia el final de la audiencia, el médico clínico Pedro Di Spagna solicitó declarar y respondió directamente a los dichos de Luque, marcando diferencias sobre el rol de cada profesional en la atención del exfutbolista.
Di Spagna sostuvo que su intervención fue puntual y en carácter de interconsultor, y remarcó que no participó de decisiones sobre la internación domiciliaria ni tuvo injerencia en la organización del tratamiento.
“No estuve en la clínica ni presioné a la familia. Tampoco firmé ningún acta de externación”, afirmó durante su exposición ante el tribunal.
El médico también explicó que solo tuvo un contacto presencial limitado con Maradona y que su participación se circunscribió a evaluaciones puntuales solicitadas por otros profesionales.
Una audiencia marcada por las tensiones
La jornada volvió a estar atravesada por un clima de fuerte tensión entre los acusados, con declaraciones que expusieron diferencias sobre responsabilidades médicas y decisiones tomadas durante los últimos días de vida de Maradona.
El intercambio entre Luque y Di Spagna reflejó el inicio de una etapa del juicio en la que los imputados comenzaron a señalarse mutuamente, en un proceso que avanza con fuerte expectativa mediática y judicial.


